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Bertolt Brecht: lo no tradicional

Posted under Biografía by admin on Lunes 29 junio 2015 at 8:50 am

Uno de los dramaturgos más importantes del siglo XX, cuya influencia se mantiene viva en la actualidad, ha sido Bertolt Brecht, quien encarnó al intelectual comprometido y revolucionario que pretende descifrar la realidad a través del arte. Pero fue, antes que otra cosa, un gran renovador del teatro, género al que dio algunas obras maestras. En ellas, como Vida de Galileo Galilei, El alma buena de Sezuan y Madre Coraje y sus hijos, Brecht buscó la reflexión crítica del espectador antes que su catarsis por lo representado. De esta manera, rompió con el teatro

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

Nació en Augsburgo, el 10 de febrero de 1898. Hijo de una familia medianamente acomodada, desde temprano mostró inclinación hacia la literatura. Sin embargo, acaso por presiones familiares, optó más tarde por la Medicina, carrera que estudió en la Ludwing-Maximilian Universität, de Munich. A la par de sus estudios universitarios, el joven Brecht se daba tiempo para asistir a seminarios de teatro. Durante la Primera Guerra Mundial prestó servicios como enfermero en un hospital militar. Aquella experiencia lo volvería un hombre antibelicista. Ya por entonces había tenido contacto con las corrientes política de izquierda y había leído a Karl Marx, su más grande influencia ideológica. Toda su obra estaría signada por la doctrina marxista.

En 1922, ya casado (se casaría unas tres veces más), estrenó su primer éxito teatral, Tambores en la noche, que le permitió ser contratado como dramaturgo en el Deutsches Theater de Berlín. En 1928 Brecht llevó a escena con sonado éxito La ópera de tres centavos, ambientada en los bajos fondos de las ciudades de Estados Unidos. En 1933, debido a la ascensión del nazismo, abandonó Alemania y viajó constantemente. Visitó Francia, Dinamarca, Finlandia, la Unión Soviética y los Estados Unidos, donde residió hasta 1946. Durante ese exilio, compuso buena parte de sus piezas más importantes: Los fusiles de la señora Carrar (1938), sobre la Guerra Civil Española; Terror y miseria del Tercer Reich (1938), furibunda crítica al nazismo; El alma buena de Sezuan (1939), ambientada en China; La evitable ascensión de Arturo Ui (1941), referencia a la carrera política de Hitler; Vida de Galileo Galilei (1943), recreación del conflicto entre conocimiento científico y los dogmas de la religión.

En Estados Unidos mantuvo contacto con grandes directores europeos como Charles Chaplin. Por sus actividades en favor del comunismo, fue sometido a proceso por el Comité de Actividades Antiamericanas; pero fue absuelto. Terminada la Segunda Guerra Mundial, instalado nuevamente en Alemania, Brecht fundó su propia compañía teatral, el “Berliner Ensemble”, que todavía hoy ofrece espectáculos. En 1954 recibió el premio Stalin de la Paz. Murió el 14 de agosto de 1956, en Berlín.

La ideología marxista que abrazó Brecht fue la base de su “teatro épico”, una expresión de vanguardia literaria. A Brecht le interesaba conseguir una reflexión crítica sobre lo representado, y no una identificación del espectador con lo que ocurre en escena. Para ello, propuso el método del “distanciamiento del espectador”, que comprende varios procedimientos técnicos: introducción de eslóganes, de explicaciones previas a cada escena, de canciones, de poesías, de bailes y de elementos del music-hall. La finalidad de tanto artilugio escénico es que el espectador no olvide que lo que observa es una ficción; lo importante es su toma de conciencia de los problemas sociales representados. En este propósito hay, claro está, una intención pedagógica e ideológica.

Madre Coraje y sus hijos

Madre Coraje y sus hijos en Teatro La Puerta Estrecha.

Madre Coraje y sus hijos en Teatro La Puerta Estrecha.

Madre Coraje y sus hijos (1943) es una obra fundamental que produjo el teatro europeo del siglo XX. Bertolt Brecht la escribió en su período de mayor madurez creativa, cuando su concepción del teatro épico, respaldada en el método del “distanciamiento del espectador” (para conseguir una reflexión crítica en éste), ya estaba definida. Madre Coraje y sus hijos ha sido considerada una auténtica síntesis de teatralidad y formulación ideológica, que combina del modo más eficaz la intención pedagógica y la vitalidad de la trama, dos rasgos característicos del teatro brechtiano.

La pieza dramática ―que tiene como marco histórico la Guerra de los Treinta Años entre católicos y protestantes en el centro de Europa― empieza cuando unos reclutadores militares se llevan a los dos hijos varones de Anna Ferling, una sencilla vendedora ambulante, conocida con el nombre de Madre Coraje por el valor del que da muestras al sortear los cañonazos de los diferentes bandos bélicos en un intento por vender sus panes en una carreta. Uno de sus hijos, vigoroso y valiente, es enrolado como soldado raso y el otro, muy cobarde, es destacado a un puesto administrativo. Ambos mueren a causa de la guerra. A Madre Coraje sólo le queda la compañía de su hija Catalina, quien es muda. Catalina, el ser más inocente de la obra, también será víctima de la guerra, luego de un acto esforzado y heroico. Madre Coraje, destrozada en su interior, prosigue su camino solitario en la lucha por la vida. La guerra continúa.

El núcleo temático de la obra es, sin duda, la guerra y sus efectos sobre los más desvalidos. En esa línea, también puede entenderse como un profundo alegato antibélico. Se ha dicho que la protagonista de Madre Coraje y sus hijos sintetiza la virtud dramática y la concepción social de su conflicto; pero, más que eso, ella es símbolo de la fuerza de supervivencia de los pobres. Su sentido comercial, no animado por el lucro en sí mismo, está representado en su denodada marcha por uno y otro campo de batalla a fin de sobrevivir, y la lleva a mantener la esperanza de rehacerse siempre desde la miseria.

En Madre Coraje y sus hijos, Brecht busca, conscientemente, como en toda su obra, proporcionar una lección al espectador. Éste debe centrar su indignación ante la inutilidad de la guerra y no compadecerse de la protagonista. Enfatizando la naturaleza invariable de la guerra y de sus efectos sobre los miserables, Brecht demuestra que su método del “distanciamiento del espectador” es un recurso eficaz en teatro. Buena parte de esta eficacia escénica reside en la presentación, antes de cada uno de los cuadros que componen la obra, de un texto explicativo de lo que va a suceder. Así, el espectador no centra su atención en el argumento, que conoce previamente, sino en el sentido profundo de la acción.

Hay momentos de tremenda emotividad en Madre Coraje y sus hijos (sin duda, uno de los momentos cumbres de la obra es la muerte trágica de Catalina). La pretendida objetividad en el tono de la obra no impide vislumbrar una gran piedad por las víctimas. Esto no empobrece la concepción dramática de Brecht, sino, más bien, sirve para medir su sensibilidad de artista no ajeno al drama humano. Cabe recordar que él se formó como creador literario en el pensamiento marxista. No sorprende, pues, que por debajo de su estética teatral haya un honda preocupación por temas como la justicia, la libertad y dignidad humana.

Patrick Süskind: la literatura refinada

Posted under Biografía by admin on Lunes 22 junio 2015 at 8:46 am

Patrick Süskind

Patrick Süskind

Autor de solvente capacidad narrativa, Patrick Süskind es uno de los nombres más importantes de la literatura alemana actual. Con la publicación de su novela El perfume (1985), una de las grandes ficciones de los últimos tiempos, alcanzó la fama mundial y demostró que el éxito literario no está, todavía, reñido con la calidad y el talento creativo. Süskind concede prioridad a los conflictos internos de sus personajes, le interesa la ambientación histórica y emplea a menudo elementos fantásticos o de angustia para fraguar alegorías sobre la condición humana.

Poco se sabe de la vida del huraño Patrick Süskind, quien es un celoso guardián de su intimidad y un artista alérgico a la exposición mediática, hasta el punto de haber rechazado buena cantidad de premios importantes, de haberse negado a ser fotografiado para diarios y de haber roto vínculos con parientes y amigos que se atrevieron a revelar detalles de su vida privada. Nació el 26 de marzo de 1949 en Ambach, sobre el lago de Starnberger, en Alemania. Al igual que su padre, un célebre traductor y ensayista, Süskind estudió Historia Medieval y Moderna en las universidades de Munich y Aix-en-Prevence, en Francia, entre 1968 y 1974.

Luego, sintiendo la vocación literaria en las venas, se decidió a escribir para ganarse la vida. Empezó escribiendo breves prosas inéditas y extensos guiones de cine nunca filmados. Trabajó como guionista televisivo para “Kir Royal” y “Monaco Franze”, entre otros medios. A comienzos de los años ochenta, a la edad de treinta y cuatro años, Süskind escribió la obra de teatro El contrabajo, a petición del director de un pequeño teatro de Munich, que se llevó a escena en 1981. La obra tenía una estructura simple —el monólogo de un contrabajista que se quejaba con dolor de su oficio—, pero tuvo un éxito inmediato (ofreció más de 500 representaciones, convirtiéndose así en la obra teatral en lengua alemana con mayor duración en cartel) y su autor fue señalado como la promesa literaria de la generación de autores alemanes de la postguerra. En El contrabajo, el dolor físico del músico era reflejo de un dolor espiritual que implicaba a todo el pueblo alemán. Así lo entendieron los lectores y espectadores de inicios de los años ochenta.

En 1985 publicó El perfume, novela que de inmediato fue un best-seller en diversos países y en varias lenguas. Sin embargo, el fulgurante éxito comercial del libro empañó las credenciales literarias que Süskind se había granjeado en los círculos intelectuales, pues muchos críticos lo consideraron un autor frívolo y entretenido, representante mayor de aquella literatura que a falta de mejor nombre se ha llamado light, acusándolo de distraer la atención pública de los relevantes temas históricos y sociales en la Alemania de finales del siglo XX. Sea como fuere, el fenómeno editorial suscitado por El perfume ha quedado como prueba del gran protagonismo que adquieren algunas creaciones literarias en nuestro tiempo.

Parece probable que, debido a la incomodidad que causaba en los cenáculos literarios, Süskind decidió vivir retirado entre Munich, París y el sur de Francia. En 1987 publicó La paloma, una novela breve de sesgo sentimental, y, en 1991, editó La historia del señor Sommer, una breve autobiografía irónica y distante. En el año 2006, el director Tom Tykwer realizó la versión cinematográfica de El perfume, que fue un éxito total. Actualmente, radicalizando su actitud huraña, Süskind lleva una vida aislada a las orillas del lago Starnberger, en su ciudad natal.

El perfume

El Perfume: Historia de un asesino

El Perfume: Historia de un asesino

El perfume (1985), la primera novela de Patrick Süskind, ha sido uno de los éxitos editoriales de mayor resonancia internacional en los últimos tiempos: ha sido traducida a 46 idiomas y ha vendido 15 millones de ejemplares en todo el mundo. Pero, por supuesto, la obra de Süskind no es sólo un logro comercial. En realidad, leído el libro con seriedad, hallando sus méritos de contenido, llegamos a la conclusión de que no se trata de un best-seller que obedece a un tema de moda o a una controversia mediática. Así, con toda justicia, El perfume dista mucho de ser una novela light, de lectura ligera y frívola. Que en sus páginas el crimen sea un elemento recurrente, no empobrece ni por asomo la inquietante historia que nos relata.

Narra la vida de Jean Baptiste Grenouille, “uno de los hombres más geniales y abominables de su época”: el convulsionado siglo XVIII. Huérfano nacido en París, abandonado por su madre en un basurero de mercado y criado luego en un orfanato donde le hacen la vida infeliz, Jean Baptiste Grenouille posee un don sobrenatural: su acucioso sentido del olfato. Cuando llega a la edad adulta, su capacidad olfativa es sutil e ilimitada, aunque él no posee olor propio. Tras buscarse la vida en diversos oficios, en los que sufre la explotación más cruel, consigue ingresar al taller de un respetado perfumista italiano, Giuseppe Baldini, quien lo compra a su anterior amo, un fiero curtidor de pieles. En el taller de su nuevo patrón, a petición de éste, elabora las más exquisitas fragancias de París. Pero lo que más le importa a Jean Baptiste Grenouille, que trabaja sin descanso, es crear el perfume definitivo, absoluto, perfecto, a través del cual despertará un amor desenfrenado hacía él como si fuese Dios. Para ello, no le basta con apreciar el olor de los humanos: desea aspirarlos hasta poseerlos. Entonces, para crear la esencia del perfume que anhela, comienza a asesinar jóvenes vírgenes muy bellas, que son los seres que satisfacen su ambición delirante. Al final sí logra su cometido, lo que le acarrea una trágica muerte: será devorado por parisinos de los bajos fondos que ven en él a un ángel.

En El perfume, Süskind nos presenta a un personaje que, dueño de un don genuino, pretende ir más allá del bien y del mal, más allá de la moral común que comparten esos seres humanos (sus condiscípulos, sus amos, sus maestros, sus víctimas…) a los que desprecia. Esa pretensión, por la que puede equipararse a Dios, labra su ruina existencial. Su muerte tiene algo de castigo satánico a quien quiso imponerse al normal devenir de la humanidad.

Pero la historia de Jean Baptiste Grenouille no se agota en una sola interpretación. Ella es, también, una alegoría sobre la felicidad como absoluto humano. El personaje es un hombre de una idea fija: convertirse en el dios del perfume para ser amado por los demás. El amor, la amistad y el afecto sincero son los grandes ausentes en su vida, que ha estado plagada de abusos, maltratos y humillaciones. Es en esta deuda de buenos sentimientos enfrentados a la ambición creciente del personaje, donde se puede paladar la mirada profunda de Süskind, porque plantea un dilema moral: ¿merece el ambicioso Jean Baptiste Grenouille tomarse una revancha con esa humanidad que siempre lo trató como una cosa?

El perfume reúne varios géneros literarios: es una novela de terror, de misterio, de suspenso, de ficción histórica, e incluso podría leerse como un tratado de perfumería y del papel del sentido del olfato en nuestras vidas. Aunque es todo ello, es principalmente una poderosa reflexión sobre la ambición humana, sus justificaciones y sus funestas consecuencias.

Heinrich Böll: Opiniones de un payaso

Posted under Biografía by admin on Lunes 1 junio 2015 at 8:05 am

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Heinrich Boll

Galardonado con el premio Nobel de Literatura, Heinrich Böll ha sido uno de los escritores alemanes de mayor resonancia internacional durante el siglo XX. Católico confeso, enemigo del nacionalismo y defensor de las libertades humanas, Böll vivió desgarrado por la incompatibilidad entre la moral cristiana y su aplicación en la vida diaria del creyente. Este dilema es el tema obsesivo en su producción literaria, que comprende novelas, relatos y ensayos, en los que denuncia, a veces con ironía, los abusos del poder, las injusticias y la falta de espiritualidad del hombre contemporáneo.

Nació en Colonia, el 21 de diciembre de 1917. En el seno del hogar adquirió una profunda fe católica. Terminados sus estudios escolares, se trasladó a Bonn para aprender el oficio de editor. Fue por entonces que empezó a borronear sus primeros cuentos y poemas. Más tarde, en 1938, ingresó en la Universidad de Colonia para estudiar Germanística y Filología Clásica. Desatada la Segunda Guerra Mundial, muy a su pesar, se vio obligado a librar batalla por su país. Combatió, como soldado raso primero y luego como cabo, al servicio del nazismo, un régimen que siempre deploró. La confusión y la brutalidad de esa experiencia, compartida con las gentes humildes, sería asunto esencial de algunos de sus mejores relatos.

Böll, ya casado y con hijos, inició su carrera literaria con la publicación de El tren llegó puntual, en 1949, recopilación de relatos escritos en los momentos libres que le dejaban los estudios universitarios y el trabajo en la carpintería de su hermano. Esa primera obra aborda, desde una postura antibelicista, su experiencia en la guerra. A la par que seguía escribiendo, laboraba en una oficina pública. Luego se dedicó sólo a escribir: publicó en 1951 la novela ¿Dónde estabas Adán? y La oveja negra, relato breve que exhibía una severa crítica a los valores de la Alemania de la posguerra.

Poco a poco, desde que sus libros le dieron un lugar en el panorama cultural de Alemania, Böll se fue convirtiendo en la autoridad moral de su país, ya que opinaba con frecuencia sobre política económica y asuntos geopolíticos. Su crítica, guiada por un profundo catolicismo, se dirigió principalmente a fustigar las conciencias de sus compatriotas para obligarlos a revisar los principios morales de la reconstrucción alemana, un renacer que él siempre encontró únicamente material y económico, exento de espiritualidad. Para ello no solamente escribió novelas, cuentos y ensayos reflexivos, sino también pronunció discursos públicos, dio entrevistas y realizó viajes. Su labor crítica traspasó fronteras. Atacó, cuando la Guerra Fría hacía presagiar una nueva catástrofe mundial, los males del capitalismo y del socialismo. Era un intelectual comprometido con su tiempo.

Aunque la obra de Böll no destaca por un espléndido estilo, ella hace gala de un buen manejo de las técnicas literarias modernas. El monólogo interior, el retardamiento y adelanto de la acción y las diferentes perspectivas de narración abundan en sus novelas, de las que merecen citarse Y no dijo una sola palabra (1953), que aborda la trágica vida de un obrero; Opiniones de un payaso (1963), que aborda el fracaso del inconformismo; Retrato de grupo con señora (1971), que saca a la luz las buenas y dudosas consciencias de una comunidad; y El honor perdido de Catarina Blum (1974), que denuncia al periodismo sensacionalista.

El reconocimiento universal le llegó a Böll en 1972, año en que la Academia Sueca le otorgó el premio Nobel de Literatura. Moriría el 16 de julio de 1985.

Opiniones de un payaso

Heinrich Böll: Opiniones de un payaso

Heinrich Böll: Opiniones de un payaso

La obra literaria de Heinrich Böll es una radiografía de la historia alemana posterior a la Segunda Guerra Mundial. El autor se centra, principalmente, en la catástrofe bélica y sus efectos inevitables en la vida social y en el individuo. El ciudadano común (obreros, artistas, periodistas, funcionarios, religiosos, etc.) y sus intentos por reconstruir su vida y su sociedad, que casi siempre culminan en el fracaso, es el núcleo temático de todas las ficciones de nuestro autor, algunas de ellas grandes obras maestras de la literatura contemporánea.

Opiniones de un payaso es, sin duda, una de las brillantes novelas que escribió Böll. He aquí su argumento: Un joven payaso, Hans Schnier, está en franca decadencia artística y, para colmo, su amada conviviente, Marie Derkum, lo ha dejado para irse con un líder católico. Hundido en la más profunda melancolía, Hans Schnier repasa veinte años de su vida, al tiempo que llama por teléfono a parientes y conocidos para averiguar el paradero de Marie. Pero ellos, que conforman un grupo de prelados y activistas católicos, se muestran indiferentes con su dolor; y más todavía: valiéndose de argumentos éticos y teológicos, habían recomendado a Marie que abandonara su condición de concubina. Desde que descubre esto, Hans Schnier va manifestándose disconforme con esos representantes del catolicismo alemán, que, en verdad, son unos fariseos y calculadores que buscan y consiguen ventajas sociales y económicas (el poder, la estabilidad, el prestigio, el respeto) a través de la religión. Y se da cuenta también que este cinismo impregna la sociedad entera. Al final, el cómico romperá con todo lo que representa su entorno social (incluso con su acomodada familia) y buscará formas de convivencia alternativa.

La novela es, a la luz de lo expuesto, el análisis del fracaso de un individuo disconforme con su medio. El protagonista no halla una solución positiva para su vida, pero, claro está, no por alguna anomalía afectiva o moral de él mismo, sino por la inflexibilidad y la ceguera de un entorno impregnado de hipocresía y oportunismo. Ante la voluntad de Hans Schnier siempre se yergue un muro conformado por quienes no pueden aceptar su derecho a vivir de acuerdo a sus propios principios. Porque él, pese a que puede parecernos un joven presa de rabietas anárquicas, es un hombre más digno que cuantos le rodean: hace sólo aquello que lo motiva y en lo que cree. El costo social de esta actitud ética es muy caro: la sociedad lo considera un fracasado. Pero Hans Schnier, símbolo del hombre rebelde, nunca cederá, como sí lo hacen sus padres y los amigos católicos de Marie, a la hipocresía y a las prebendas de una religión reducida a vehículo de apetitos personales. He ahí la grandeza moral del protagonista de esta interesante novela.

Entendida así, tomando en cuenta el profundo protagonismo de su héroe, Opiniones de un payaso es una denuncia virulenta de la intolerancia social para con el hombre diferente. Constituye, asimismo, un alegato crítico en favor de la libertad individual y, también, un enjuiciamiento moral del catolicismo y de la sociedad alemana de la posguerra, una sociedad emblemática de la prosperidad material a la que, curiosamente, esta novela de Böll, llena de reflexiones y de poca acción, sirvió para que ella recapacitara acerca de los costes espirituales de su exitosa reconstrucción económica luego de la Segunda Guerra Mundial.

Günter Grass (1927)

Posted under Biografía,Escritores inmortales,Novela by admin on Miércoles 27 mayo 2015 at 13:45 pm

Günter Grass.

Günter Grass en casa.

Günter Grass, que obtuvo el premio Nobel de Literatura, es una de las figuras más representativas de la cultura alemana de nuestros días. Aunque ha cultivado con éxito la poesía, el ensayo y el teatro, sus mayores logros literarios los ha obtenido con la narrativa. Sus novelas, que recrean las primeras cuatro décadas de la historia alemana del siglo XX, destacan por la alternancia de elementos fantásticos y realistas con intención satírica. Su escritura, además, ha sido considerada un instrumento al servicio de la libertad, de la democracia y de los desfavorecidos.

Nació el 16 de octubre de 1927, en la ciudad de Danzig (hoy Gdansk, Polonia). Tras su paso por la Volkschule y el Gymnasium de su ciudad natal, el adolescente Grass ingresó en la Juventud Hitleriana. Así pues, durante la Segunda Guerra Mundial, debió servir en el frente. Fue herido y luego tomado prisionero. En 1946, ya finalizada la contienda, fue liberado. La experiencia bélica marcó profundamente su espíritu. Nunca olvidaría las imágenes sangrientas, los heroísmos y cobardías de aquellos años. Lejos de los horrores de la guerra, decidió encauzar su vida hacia el arte.

Desde 1948 hasta 1952, Grass recibió una sólida formación como escultor y pintor en la Academia de Arte de Dusseldorf y, entre 1953 y 1956, fue alumno en la Academia Estatal de Bellas Artes de Berlín. Durante ese tiempo, además, viajó por Italia, Francia y España, y se casó. Su primera exposición artística tuvo lugar en Stuttgart, en 1956. Por entonces, también, se integró, aunque de manera tangencial, al afamado “Grupo 47”, que reunía a los jóvenes intelectuales alemanes que, terminada la guerra, mantuvieron una posición crítica con la historia y el pasado reciente de su país.

Instalado en París desde 1956, Grass siguió componiendo cuadros y esculturas, pero también se dedicó a escribir. En 1959, tras haber publicado libros de poesías y piezas dramáticas, Grass se consagró con la publicación de El tambor de hojalata, una de las creaciones literarias más extraordinarias de la postguerra. La aparición del libro, que fue un rotundo éxito editorial, convirtió a su autor en el portavoz literario de la generación que había crecido bajo el despotismo nazi.

En 1960, Grass se estableció en Berlín Occidental, donde continuó escribiendo. Publicó El gato y el ratón (1961) y Años de perro (1963), novelas que con El tambor de hojalata constituyen una suerte de trilogía sobre la ciudad de Danzig. En estas obras ya están presentes los rasgos distintivos del estilo narrativo de Grass: una envolvente prosa barroca, la tendencia al humor y la sátira, un rico patrimonio anecdótico y un especial talento para conjugar elementos históricos con la fantasía más libérrima.

Entre 1969 y 1974, debido a su apoyo a la tendencia que propugnaba para Alemania una modernización económica con justicia social, Grass fungió como consejero del canciller socialdemócrata Willy Brandt y como teórico de la minoría ideológica de su partido. En 1978 contrajo matrimonio por segunda vez. En ese mismo año, ingresó a trabajar en la Editorial L y, de 1983 a 1986, se desempeñó como presidente de la Academia de Artes de Berlín. En noviembre de 1989, producida la Caída del muro de Berlín, Grass fue testigo de la reunificación alemana, aunque un testigo muy escéptico, divorciado de la euforia nacionalista, y muy crítico por lo abrupto del proceso. En su novela Es cuento largo (1995), expone su particular visión de los hechos. Grass recibió el premio Nobel de Literatura en 1999.

El tambor de hojalata

El Tambor de Hojalata de Günter Grass.

El Tambor de Hojalata de Günter Grass.

El tambor de hojalata (1959) es una de las obras maestras que produjo la literatura europea del siglo XX. En ella se ha visto la primera tentativa de encarar resueltamente, con total lucidez, la experiencia terrorífica del nazismo. Además, ya en el plano estrictamente literario, es una novela que resucitó la vitalidad verbal que la lengua alemana había perdido a causa de un largo período de restricción totalitaria. Pero, ante todo, El tambor de hojalata vale como creación artística en sí misma y como amplio fresco de la historia humana.

El argumento de la novela es, aparentemente, muy sencillo. Oskar Matzerath, que está interno en un sanatorio mental, nos narra episodios de su vida pasada. Nos cuenta que, al cumplir los tres años, decidió no crecer como protesta por la dureza e incomprensión del mundo adulto. Sin embargo, aunque había conseguido detener su crecimiento físico, era consciente que en su interior iba progresivamente alcanzando una madurez y una virilidad que ocultaba a todos, en tanto que se debatía interiormente entre sus raíces católicas maternas y sus oscuros instintos germánicos. Oskar, que tiene la capacidad de emitir un grito tan agudo que rompe los cristales, ama los tambores de hojalata, únicos objetos mediante los cuales comunica sus sentimientos. Nos relata, asimismo, el inicio de la Segunda Guerra Mundial con la invasión alemana de Polonia, país donde él vive en una ciudad llamada Danzig, escenario bélico. Tras la experiencia de la guerra, de la que ha sido testigo de primera mano gracias a su enanismo, Oskar había decidido crecer y, desde entonces, empezó a ganarse la vida como un adulto más en diversos empleos, entre ellos, el de modelo en una academia de pintura y el de tamborilero en un grupo de jazz. Al poco tiempo, Oskar sería internado.

Lo mencionado resume, a grosso modo, la ambiciosa historia de El tambor de hojalata, donde, claro está, resalta un complejo estilo expresionista. Porque, pese a ser un reflejo histórico (sobre todo del nacimiento, auge y caída del nazismo), abundan en la novela elementos que distorsionan ese realismo a través de la deformación grotesca y satírica, el humor, y algunos elementos fantásticos. A través del humor, la ironia, la parodia, el desparpajo y una desbordante imaginación, que recorren todo el relato de Oskar Matzerath, Grass repasa y critica algunos hechos cruciales de la historia de Alemania en el siglo XX.

El protagonista-narrador es, por supuesto, el más grande logro de esta novela lograda. La perspectiva de Oskar Matzerath, cuyo lenguaje combina lo insólito y lo tierno, la irreverencia y la burla, es la del hombre diferente que desprecia al género humano, causante de horrores y absurdos como la ideología nazi. Pero, aunque el enanito que redobla su tambor y nos relata la tragedia de una Europa devastada por el delirio totalitario, está casi siempre fustigando al hombre común y cómplice de la barbarie, su relato nunca transpira un rechazo visceral hacia la vida. Su pequeñez física lo dota de una extraordinaria sensibilidad para apreciar las buenas y divertidas cosas que también tiene la existencia humana: el amor, la amistad, la aventura, la música. Por eso, a pesar de las desgracias que describe, la novela tiene un mensaje optimista: la vida merece, siempre, ser vivida.

Ambiciosa, fascinante, expresionista, El tambor de hojalata es, además de una reconstrucción minuciosa y vasta de la realidad histórica, además de una gozosa y delirante materia verbal, una valiente, ingeniosa y brillante crítica de Günter Grass a la historia reciente de su país.

Thomas Mann (1875 – 1955)

Posted under Biografía,Escritores inmortales,Novela by admin on Lunes 25 mayo 2015 at 13:20 pm

Das undatierte Archivbild zeigt den deutschen Schriftsteller Thomas Mann. Der "größte deutsche Epiker des 20. Jahrhunderts" wurde vor 125 Jahren, am 06.06.1875 in Lübeck geboren. Schon sein erster Roman "Buddenbrooks" (1901) machte ihn weltberühmt. Weitere wichtige Werke sind "Tod in Venedig" (1912), "Der Zauberberg" (1924) und "Die Bekenntnisse des Hochstaplers Felix Krull" (1954). 1929 wurde er mit dem Literatur-Nobelpreis ausgezeichnet. Als Kritiker der Nationalsozialisten emigrierte er 1933 in die Schweiz, später in die USA, wo er 1944 die amerikanische Staatsbürgerschaft erhielt. dpa (nur s/w; zu dpa Themenpaket "Thomas Mann" am 29.05.2000)

Thomas Mann

Thomas Mann, premio Nobel de Literatura, fue uno de los autores más decisivos de la novela filosófica alemana, admirado y celebrado por escritores de la talla del francés André Gide, quien dijo que Mann “es un humanista en el sentido amplio de la palabra”. Nacido en la ciudad de Lübeck, Alemania, el 6 de junio de 1875, Mann creció en el seno de una familia patricia que, estando en franca decadencia, en los umbrales del siglo XX, todavía creía vivir la gloria y el señorío de su mejor época. Ese primer contacto con la realidad del hogar, haría que del joven Mann brotara la crítica a sus antepasados, otrora poderosos y apreciados, por los que le era inevitable sentir lástima y cierto desprecio.

Al morir su padre en 1893, siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, apoyado por su hermano mayor, el también escritor Heinrich Mann, colaboraría en importantes revistas, como la célebre “Simplicísimus”, lo que le permitió hacerse de un nombre en los círculos académicos, mientras estudiaba literatura e historia en la Universidad de Munich. Fue en sus años universitarios que sus tendencias liberales contra los valores burgueses, propios del siglo XIX, se nutrieron con las lecturas de filósofos como Schopenhauer, Nietzsche y el gran creador alemán Goethe; también descubrió el placer del arte de Wagner, la literatura rusa y francesa, que influirán en su producción literaria.

Durante la Primera Guerra Mundial, Mann demostró admiración por la fuerza alemana. Consideraba la guerra como la lucha entre la cultura germana y la civilización occidental. Más tarde, ya más maduro, su pensamiento dio un giro. Fue, en adelante, un enérgico opositor al nazismo, por lo que tuvo que abandonar su país natal y viajar a Suiza y luego a Estados Unidos, donde adquirió la nacionalidad norteamericana. Allí enseñó en la Universidad de Princeton y se dedicó a la escritura de ensayos de carácter político y de novelas. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como orador de las transmisiones radiofónicas de las BBC a los pueblos de la Europa ocupada. Murió en Zürich, Suiza, el 12 de agosto de 1955.

Thomas Mann en TIME.

Thomas Mann en TIME.

Sus novelas son de gran complejidad, no tanto por los recursos narrativos que ostenta para exponer las historias, sino por su hondura intelectual y su carácter reflexivo. En ellas predominan dos temas: la decadencia del hogar burgués y el problema del arte y su relación con la vida. Ejemplos notables de su creación son novelas como Los Buddenbrooks (1901), La muerte en Venecia (1913) y La montaña mágica (1924), considerada la mejor de sus obras maestras junto con El doctor Fausto (1947), reflexión sobre el mítico personaje y la creación artística. En las novelas citadas, Mann explora la relación entre el individuo excepcional y su ambiente, sea el familiar o el mundial. También presenta un cuadro complejo de la confrontación entre los nuevos y los viejos valores occidentales.

Su vasta obra, fundamental en la narrativa en lengua alemana, fue reconocida con el premio Nobel en 1929, cuando aún le quedaba por escribir casi la mitad de su patrimonio literario, que abarca la tetralogía José y sus hermanos (1933-34), Carlota en Weimar (1939) y Las confesiones del estafador Félix Krull (1954), su última novela.

La muerte en Venecia

La muerte en Venecia.

La muerte en Venecia.

La muerte en Venecia (1913) catapultó el prestigio literario de Thomas Mann, quien sería considerado por la crítica como uno de los novelistas más importantes del siglo XX y el mejor representante de la literatura de pensamiento, que se gestó en la Alemania de principios de los novecientos. La mirada profunda y reveladora del narrador es, pues, una voz alimentada por la más rica e importante tradición filosófica de Europa. Ese rasgo es evidente en esta novela, cuyo objeto de reflexión es una pasión íntima que enfrenta a la vejez con la juventud, al mismo tiempo que expone el abismo que separa al artista de la vida corriente.

Pero, pese al ejercicio intelectual que significa entregarse a su comprensión, sería insuficiente señalar que La muerte en Venecia es sólo una novela filosófica. En sus páginas afloran también las sensaciones y sentimientos que van identificándonos con la tragedia personal de Gustavo von Aschenbach, paradigma del progreso humano, que, obedeciendo tardíamente a sus apetititos de deseo y riesgo que reprimidos hicieron posible su posición de hombre virtuoso, se enamora fatídicamente del adolescente polaco Tadzio, endiosándolo y amándolo en silencio, en virtud a su genuina belleza. Aschenbach es, probablemente, un personaje que provoca efectos dispares en el ánimo del lector; alguien por quien se puede sentir admiración, lástima, acaso llegar a detestar o, en el mejor de los casos, aceptar a regañadientes con toda su carga de humanidad.

Gustav von Aschenbach y Tadzio de La muerte en Venecia.

Gustav von Aschenbach y Tadzio de La muerte en Venecia.

Fuera del mero argumento, de una novela como La muerte en Venecia se podrían decir más cosas. Por ejemplo, que brota de sus páginas la tentativa de mostrar la naturaleza del artista que, cuando alcanza la cúspide del reconocimiento, a veces se siente comprometido con la sociedad que le celebra, participando de ella en sus miramientos y complejos, atentando así contra su soberanía individual.

En la historia también somos testigos de cómo el narrador va gestando, en torno a una atracción delirante, explicaciones mitológicas y filosóficas para justificar el sentir de su protagonista, que se leen con la certeza que quien lo hace es dueño de una cultura sólida, capaz de conmover a otro que, preparado o no para una lectura reflexiva, se deja llevar por su lenguaje hondo y depurado, pero de alcance universal.

La Muerte en Venecia es un libro emotivo e intelectual, ineludible, que comparte la gloria literaria del prontuario selecto de novelas breves que crean un mundo propio, rico en sensaciones y simbolismos, como El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson, La metamorfosis de Kafka o El coronel no tiene quién le escriba de García Márquez.

Herman Hesse (1877 – 1962)

Posted under Novela by admin on Miércoles 20 mayo 2015 at 13:05 pm

Hermann Hesse

Hermann Hesse

Herman Hesse es uno de los grandes nombres de la literatura alemana contemporánea. Su obra, profundamente influida por las religiones orientales, analiza la complejidad interna del hombre y pone el acento en la búsqueda del yo íntimo para dar un sentido a la existencia. Nació en Calw, una pequeña ciudad en Wurtemberg, Alemania, en 1877. Desde niño fue un lector voraz, atraído por la cultura de la India, país donde sus padres vivieron como misioneros, mientras él estaba bajo la tutela del abuelo materno, un erudito conocedor de los dialectos de aquella tierra exótica que influirá en la futura obra del nieto.

Hesse tuvo siempre un don extraordinario para el arte: el dibujo, la pintura, la armónica, el canto y la poesía. Pero no todo era color de rosa en su primera juventud. Su vida escolar transcurrió entre fugas repentina del hogar, agudos dolores de cabeza, insomnios, amores contrariados e intentos de suicidio. Salió de todo esto cuando, en 1894, tras fugarse del colegio, consiguió empleo como aprendiz de maquinista en una fábrica. Paralelamente, decidido a ser grande, leyó a los clásicos rusos y franceses. Luego consiguió empleó como dependiente en la librería Heckenhauer, en la Ciudad Universitaria de Tübingen, donde también se dedicó al estudio del romanticismo alemán. Leyó a Goethe, genio que fue una influencia capital en su vida.

También fungió como periodista por algún tiempo. Incursionó en la literatura con Canciones románticas (1899), pequeño libro cargado de imágenes que se refieren al espíritu con una honda tristeza. Su segunda colección de poemas, Hermann Lauscher (1901), estuvo dedicada a su madre. Pero será en la narrativa que encontrará el medio propicio para expresar la reflexión humanista que impregna su obra, cuyo primer título importante es Peter Camenzind (1904). Este libro es, al mismo tiempo, la historia de una vida y una loa a la naturaleza. Con las regalías que obtuvo por la obra, Hesse se pudo dedicarse a tiempo completo a la escritura. Publicó, en adelante, buen número de cuentos y varias decenas de reseñas literarias.

Peter Camenzind de Hesse.

Peter Camenzind de Hesse.

En 1911, ya con tres hijos, Hesse pudo efectuar un viaje a la India, que será determinante en su vida y obra literaria. Maravillado con la sabiduría oriental, se inició en la exploración de su evolución personal en busca de respuestas. El estallido de la Primera Guerra Mundial lo sumergió en una profunda depresión, de donde surgió Demian (1919), novela que narra el crecimiento moral de un niño, Emil Sinclair, que para la afirmación de su espíritu, debe admitir las miserias y glorias de que está hecha toda vida humana, reconociendo en la suya el único camino válido hacia sí mismo.

A edad de 42 años, a causa del militarismo alemán y la manipulación de las masas, Hesse se convirtió en ciudadano suizo y se estableció en Montagnola, en Ticino, Suiza. Se casó por segunda y tercera vez. En el apogeo del Tercer Reich, Hesse rechazó participar en la escalada nacionalista. Ante esta actitud, el nazismo prohibió sus obras y lo tildó de traidor.

Entre sus grandes novelas se consideran también: Bajo las ruedas (1905), Siddharta (1922), El lobo estepario (1927) y El juego de los abalorios (1943), que en su conjunto representan la búsqueda de la verdad y la pureza humanas. Herman Hesse recibió el premio Nobel de Literatura en 1946. Murió en Montagnola, Italia, en 1962, siendo reconocido su valioso aporte literario en aras de la espiritualidad humana.

El lobo estepario

El lobo estepario.

El lobo estepario.

Publicada en 1927, El lobo estepario forma parte de la gran novela filosófica en lengua alemana de las primeras décadas del siglo XX; tiempo de eclosión de numerosas escuelas que reaccionaron, a través de la literatura y el arte, al caos que significó la experiencia de la Primera Guerra Mundial y la inminencia de la segunda catástrofe.

Su novedosa estructura contribuyó, asimismo, a erigirla como la obra mejor elaborada de Herman Hesse. En efecto, la historia se inicia con la descripción de un narrador innominado que presenta a Harry Haller, el protagonista, que es pensionista por algún tiempo en la casa de su tía. La etopeya que hace ese primer narrador muestra el perfil huraño y erudito de Harry Haller, quien deja un manuscrito donde, a cuenta propia, ratifica una personalidad extremadamente retraída y una vida exiliada, en conflicto diario con la urdimbre social. Dentro del manuscrito se contiene el Tractat del Lobo Estepario, que había sido entregado a Harry Haller, en la calle, por un individuo anónimo.

A lo largo de la historia ─que abunda en situaciones fantásticas en las que, por ejemplo, Harry Haller tiene ocasión de dialogar con Goethe y Mozart, figuras a las cuales admira sobremanera─ somos testigos de cómo en un hombre cincuentón, de supremacía intelectual indiscutible y genuina sensibilidad, pero incapaz de superar la depresión e inutilidad existencial que le aqueja, va gestándose un cambio en el modo de entender las cosas que, finalmente, lo hará admitir que el mundo necesita de vanidad, materialismo, comunicación y espíritu práctico para garantizar una convivencia estable y efectiva.

Lo que resulta curioso es que ese cambio de perspectiva lo suscite Armanda, una prostituta, quien lleva al lobo estepario a descubrir la maravilla de la bohemia y la vida sensual: Harry Haller aprende a bailar, experimenta celos y líbido, se sumerge en la belleza convencional de esa vida superficial que censuraba en sus libros. Es gracias a Armanda que conoce a Pablo y María, prototipos humanos que representan el goce sencillo de las artes y el disfrute de las travesuras eróticas, respectivamente. Pero es su ingreso al Teatro Mágico, conjunto de salas fantásticas con epígrafes sugestivos, donde, a través del humor y el morbo, Harry Haller sale victorioso del examen ontológico en que se vio envuelto con la lectura del Tractat de su vida.

Hermann Hesse, el lobo estepario de la literatura sigue plenamente vigente.

Hermann Hesse, el lobo estepario de la literatura sigue plenamente vigente.

El lobo estepario es una novela que ofrece diversas interpretaciones, lo que constituye un rasgo distintivo de las obras cumbres de la literatura. En sus páginas podemos encontrar, a primera vista, la lucha de un individuo que asume una conducta asocial pero reflexiva de la sociedad en que vive; sin embargo, esa lucha interna, plagada de dudas y deslices burgueses, sabotea su lucha en el exterior, tanto así que logra reconocer, en las licencias del sexo y la bohemia, su verdadero yo, bipartido en lo racional y lo instintivo.

De esta novela, por otra parte, se desprende la idea de cuán inútil y pernicioso puede ser el no admitir nuestra presencia y participación en un entorno social determinado que, inevitablemente, influye en el crecimiento moral del individuo, condicionándolo e impartiéndole valores diseñados para una convivencia civilizada.

Por eso no es temerario decir que, para un lector de nuestros días, Harry Haller pueda resultar complejo por su alcance metafísico y harto distante del hombre común, cada vez más genérico e impersonal. El lobo estepario es la historia de un hombre complejo, cierto, pero también una novela que transmite sensaciones a lo largo del curso de la acción, que invita a la reflexión y, sobre todo, deja en el espíritu un sedimento propio de aquellas obras que —es lo más seguro— se volverán a leer.

Goethe (1749 – 1832)

Posted under Biografía,Escritores inmortales,Novela by admin on Lunes 18 mayo 2015 at 13:45 pm

Johann Wolfgang von Goethe (1828)

Johann Wolfgang von Goethe (1828)

Considerado uno de los espíritus más elevados que ha dado la Humanidad, Johann Wolfgang Von Goethe es el emblema de la cultura alemana. Genio de la literatura universal, gran sabio y erudito, Goethe fue figura central del Romanticismo. Además de legar títulos fundamentales, como Las cuitas del joven Werther y Fausto, realizó fecundas investigaciones científicas y cultivó todos los géneros literarios, la novela, el drama, la poesía, el poema épico y el ensayo filosófico. Las obras de este genio alemán muestran la sucesiva elevación de su alma hasta una cima de equilibrio claro y armonioso, siempre luminoso para el común de los mortales.

Nació el 28 de agosto de 1749, en el seno de una familia de clase media de Frankfurt de Main. Desde niño, daba muestras de inteligencia y perspicacia brillantes, que su padre supo disciplinar. Años más tarde, cursó estudios de leyes en la Universidad de Lepizig, donde se hizo conocido por sus primeros versos y dibujos. Aunque concluyó la carrera, decidió abocar su vida a la literatura. Pero también se dedicó a la investigación científica; estudió mineralogía, geología, geografía, biología y osteología, dando a la imprenta su famosa Teoría de los colores (1810), con la que intentó superar las investigaciones newtonianas. Además, estudió ocultismo, astrología y alquimia.

Fausto - Goethe

Fausto – Goethe

En 1774 escribió la novela epistolar Las cuitas del joven Werther y el relato Años de peregrinación de Wilhelm Mesiter (1777), ambas historias de inspiración autobiográfica. Las cuitas del joven Werther, que fue un éxito editorial inmediato, es una novela epistolar que narra la historia de un amor no correspondido, lo que provoca la muerte del protagonista. Goethe incursionó en el drama con Ifgenia en Táuride, de 1779. Esta obra, como las dos anteriores, fue producto del entusiasmo romántico de su juventud.

En 1786 emprendió un viaje capital a Italia, donde que quedó fascinado por el mundo clásico. Permaneció en Roma hasta 1788, estudiando arquitectura y literatura greco-romana. Escribió por entonces el poema épico idílico Hermann y Dorotea (1797). Conoció al dramaturgo alemán Friedrich Von Schiller, quien influyó en su evolución como artista, como lo constata en una de las correspondencias más fecundas de la literatura. En 1806 contrajo matrimonio con Cristiane Vulpius, quien le dio un hijo. Ella murió diez años después. Tras la pérdida, Goethe residió en Weimar donde fue ministro de Carlos Augusto.

El romanticismo había nacido en la Alemania del siglo XVIII, con el movimiento precursor “Sturm und Drang” (Tempestad e Ímpetu), cuyos valores estéticos, en discordancia con el neoclasicismo, sedujeron el espíritu inquieto del joven Goethe. Él los asumiría en sus primeras obras narrativas (ya citadas) que, sin embargo, no ostentan un romanticismo puro, puesto que Goethe era poseedor de una erudición clásica respecto a la literatura y el arte.

Su producción literaria alcanzó la categoría de clásica con su poema dramático Fausto, publicado en dos partes (1808 y 1833), considerada una obra maestra de la literatura universal. En Fausto se reflexiona sobre el destino humano a través de la historia del protagonista, que vende su alma al diablo a cambio de la sabiduría y la juventud. Goethe murió en marzo de 1832, en Weimar. Cabe precisar que, desde el 2002, el legado manuscrito del escritor forma parte del Patrimonio de la Memoria del Mundo de la UNESCO.

Las cuitas del joven Werther

Las cuitas del joven Werther - Novela de Johann Wolfgang von Goethe

Las cuitas del joven Werther – Novela de Johann Wolfgang von Goethe

Se ha dicho que los libros clásicos son cada vez menos atractivos para el lector de nuestros días, lo que tal vez no sea del todo inexacto. Sin embargo, la tentativa de sumergirse sin prejuicios en un libro como Las cuitas del joven Werther constituye una experiencia extraordinaria porque es el ingreso al mundo artístico de un genuino creador. Así lo entendió, por ejemplo, el joven Napoleón, quien confesó haber leído la obra unas ocho veces.

Las cuitas del joven Werther es muchas cosas: una gran novela de amor, un libro a caballo entre lo romántico y lo clásico, un elogio a las pasiones juveniles, una apoteosis a la naturaleza y al arte y un tratado de las pasiones humanas. También una obra autobiográfica, ya que Goethe imprimió en el relato las desventuras amorosas que padeció en su juventud. Pero, ante todo, Las cuitas del joven Werther es un libro estimulante en ideas sobre el mundo y la humanidad, desde la perspectiva de uno de los grandes genios de la literatura universal.

Narra en primera persona, a manera de fragmentos epistolares, el amor no correspondido de que es víctima el pintor Werther, que, literalmente, se ha apasionado por la bella Carlota. Ella lo rechaza porque está prometida a Alberto, con quien logra casarse. Werther, sin embargo, cree vislumbrar cierta consideración parecida al amor. Pero poco a poco va convenciéndose de la imposibilidad de llegar al corazón de Carlota. Werther no puede soportar la inclemente realidad y opta por el suicidio, convirtiéndose así en el héroe romántico de los amores frustrados.

"Goethe en la campiña romana", cuadro pintado en 1787 por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751-1829) pintor y grabador alemán.

“Goethe en la campiña romana”, cuadro pintado en 1787 por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751-1829) pintor y grabador alemán.

Si Hamlet encarna la duda en la obra de Shakespeare; en la de Goethe, Werther viene a representar la pasión. Esto lo constata el lector que se deja atrapar por el torrente de su lenguaje, siempre a servicio de la pasión exorbitante que engrandece y labra la ruina del protagonista. Lo escrito por Werther rezuma poesía por todo cuanto lo rodea, destilando su extraordinaria sensibilidad desde las páginas.

Sin embargo, a raíz del suicidio de Werther, lo que queda flotando en el espíritu del lector son divergentes interrogantes: ¿Vale la pena que el hombre deba domeñar sus más íntimas pasiones en pro de la estabilidad de una sociedad indiferente a sus espontáneos sentimientos? ¿Acaso es justo silenciar el delicioso llamamiento de nuestros fantasmas? ¿Y ello, al mismo tiempo, no supone olvidar nuestra categoría de seres humanos?

Las cuitas del joven Werther, como todo libro clásico, tiene un propósito edificante; en su caso: demostrar, a fin de evitarlas, las consecuencias nefastas que acarrea en los individuos anteponer la pasión a la razón. Esta intención ─es preciso señalarlo─ no desluce en ningún momento la capacidad emotiva de la novela, ese latido romántico y clásico que no puede atribuirse a otro autor que no sea Goethe.

Franz Kafka (1883 – 1924)

Posted under Biografía,Novela by admin on Jueves 14 mayo 2015 at 15:17 pm

Franz Kafka, uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, fue un genuino renovador de la palabra escrita, que, en la misma altura de un Dostoievski, un Joyce o un García Márquez, aportó nuevos estilos y perspectivas; un eximio creador de ambientes y tipos humanos sumamente desgarradores, que calan hondo en el ánimo del lector. Sus libros, considerados casi todos obras maestras del siglo XX, describen un universo angustiante, de pesadilla, en el que la arbitrariedad, el poder, la injusticia, la ignorancia sobre el destino propio, el autoritarismo y la soledad torturan a sus protagonistas.

Kafka (1923)

Kafka (1923)

Nació en Praga, el 3 de julio de 1883. Hijo primogénito de un acaudalado comerciante judío, Kafka tuvo una infancia y adolescencia sin conocer apuros económicos. Se educó en instituciones de lengua alemana, lengua con la que escribiría sus obras maestras. Se sabe, asimismo, que leía en varios idiomas y mostraba una perspicacia fuera de lo común. Kafka era muy tímido y extremadamente sensible. La relación con su padre, hombre vigoroso y enérgico, fue siempre tensa dado el temperamento reservado y frágil del futuro escritor, quien desde niño era muy soñador y nervioso. En una palabra, era la encarnación de la fragilidad.

Más tarde, condicionado por el padre, empezó estudios de Derecho en la Universidad Alemana de Praga. Durante su etapa universitaria, el ensimismado Kafka había abandonado su timidez, congeniando muy bien con los círculos estudiantiles, y, motivado por sus discusiones, empezó a leer a Nietzsche, Ibsen, Spinoza, Kierkegaárd y Flaubert. Luego de pasar por varios trabajos, Kafka consiguió un empleo comodísimo en una compañía de seguros, Assicurazioni Generali, donde se ocupó del papeleo referente a los accidentes de trabajo. Dicha función le permitía estar buena parte del día desocupado, tiempo que aprovechaba para leer y escribir.

Kafka siempre tuvo conciencia de sus orígenes hebreos; sin embargo, se hizo sionista.En 1912 conoció a una joven berlinesa, a quien llamó en su Diario con las iniciales F.B. Su relación fue larga y acabó mal para él: F.B. lo abandonaría y se casaría con otro pretendiente. Cuando Kafka decidió trasladarse a Palestina, en 1917, atraído por el socialismo, una incipiente tuberculosis se lo impidió. Esa fatal enfermedad lo haría más ensimismado, acentuaría su aire melancólico y taciturno. En ese tiempo iniciaría la escritura de La metamorfosis. En 1919 publicaría un libro de cuentos titulado Un médico rural, en el que esbozaría el perfil de su narrativa, lúcida, irónica, simbolista, onírica, siempre angustiante.

Hasta el último año de su vida, el amor desistió huir de Kafka. Se enamoró de Dora Dymant con quien vivió en Berlín. Lamentablemente, la felicidad de ese amor tardío encontró inevitable fin a causa de los fuertes estragos de la tuberculosis. Kafka moriría en el sanatorio de Kierling, cerca de Viena, el 3 de junio de 1924.

Angustiado por su salud, Kafka había echado al fuego buena parte de su singular obra. Max Brod, su entrañable amigo de la universidad, se encargaría de salvar algo de su patrimonio literario y, tiempo después, sacaría a la luz los libros que harían inmortal al escritor checo. Obras maestras como América (1912), El proceso (1914), La metamorfosis (1916), El Castillo (1922), y Diario se publicarían gracias a las gestiones del amigo albacea. Cabe destacar también Carta al Padre, testimonio visceral de uno de los escritores más extraordinarios de todos los tiempos.

La metamorfosis

'La metamorfosis'

‘La metamorfosis’

La obra literaria de Franz Kafka reveló, como ninguna otra de su tiempo, la ambigua posición humana en el convulsionado y decisivo siglo XX; pero, sin duda, cierto es también que en nuestros días no ha perdido el rasgo de ser un mito revelador del permanente problema hombre-sociedad. Este asunto, obsesivo en toda la producción kafkiana, constituye el núcleo temático de La metamorfosis (1916), una de las más brillantes creaciones literarias de la era moderna.

El argumento de La metamorfosis es uno de los más universales de la literatura. Narra cómo, a raíz de una transformación insólita, el joven viajante de comercio Gregorio Samsa es excluido de su entorno inmediato —la familia y el trabajo—, viéndose obligado a admitir en adelante su monstruosa condición de escarabajo y sintiendo culpa de saberse incomprendido por los suyos. La anécdota, claro es, pertenece al dominio del milagro y de la maravilla, pero lo importante es que sirve a Kafka para elaborar una implacable alegoría de la soledad e incomprensión humanas en un mundo ordenado, eficiente, aparentemente bien cartografiado como el nuestro.

A pesar de ser una novela corta —de las mejores que produjo la literatura europea de inicios del siglo XX—, en La metamorfosis se pueden hallar en su plenitud las emociones e inquietudes que acompañaron al escritor checo toda su vida: la soledad, la angustia vital, la melancolía, su inclinación introspectiva al mundo de los sueños, el autoritarismo y la incomunicación como consecuencia de la rutina laboral que mecaniza al hombre.

Pero, acaso, lo más deslumbrante en La metamorfosis sea la prodigiosa técnica narrativa empleada, técnica exclusiva de un genio de la naturaleza de Kafka. Su modus operandi reside en contar con convincente verosimilitud el hecho extraño, preocuparse por la meticulosidad de las sensaciones que van experimentando sus personajes en torno al drama que se les presenta y crear una atmósfera acorde a la rareza de la situación, no exenta de descripciones donde, con ironía y cierta ternura, se escarba en las relaciones interpersonales, conflictivas e hipócritas pero inevitables para moverse en el mundo. El estilo de Kafka se distingue, pues, en la novela por un alto mérito: la inquebrantable búsqueda de aquello recóndito que subyace en las relaciones humanas.

La metamorfosis, por otra parte, es una novela autobiográfica. Por supuesto, a Kafka no le ocurrió la famosa transformación (acaso sí en una pesadilla que es lo más probable), pero mucho de lo narrado en cuanto a relaciones con los padres es testimonio fiel de las suyas, conflictivas sobre todo con su padre, Hermann Kafka, con quien tuvo una relación distante por ser ambos de temperamentos muy opuestos.

Se ha dicho, asimismo, que el drama que vive Gregorio Samsa a raíz de su metamorfosis representa el dolor y las humillaciones que padecen, día a día, las minorías humanas en el mundo. Las minorías raciales, sexuales, religiosas y sociales, y todo colectivo que sea víctima de marginación, se pueden sentir representados en el drama del protagonista. En ello reside, antes que en otra cosa, la viva actualidad de esta pequeña gran novela kafkiana.

Como Dios manda

Posted under Novela by admin on Jueves 30 abril 2015 at 14:00 pm

(2008)

Rino es un admirador del nazismo que vive en una casucha suburbial con su hijo Cristiano. El muchacho admira a su padre, aunque a veces lo supere su violencia. Ellos dos forman una especie de familia junto a Danilo – hundido tras la muerte de su hija, que lo llevó a la separación y a reincidir en el alcohol- y Cuatro Quesos –que padece un cierto retraso mental-. Están fata de dinero y a Danilo se le ocurre robar en un cajero automático de noche.

En esta obra, Niccolò Ammantini explora la Italia más ruda y entrañable desde un suburbio urbano. Ha elegido el invierno como fondo, y quizá por eso sus personajes sean más extremos que en sus otras novelas: un filonazi en paro y su hijo que lo admira, un alcohólico y un deficiente mental. Valiéndose de una voz narrativa a la altura de tanta crudeza, Ammantini vuelve a mostrar su genio tanto para combinar parodia y drama transitando de la carcajada al espanto en cuestión de líneas, como para hacer aflorar las razones de la violencia. A la estupidez y a la ignorancia les suma oleadas de incomprensión, e insiste en cómo nos determina el origen mientras se aproxima a la rabia y la impotencia que hace de algunos hombres bombas.

La angustia, los sueños, el deseo de sexo, la visión seudoanimal de las mujeres y la culpa acabarán desdibujando la posibilidad de Dios, en todo caso intuido por Ammantini como agarradero de desahuciados y al que representa como el comandante de un mundo de juguete que gobierna con la irresponsabilidad de un loco.

Informe sobre Ciegos

Posted under Novela by admin on Martes 28 abril 2015 at 13:59 pm

(1961)

“¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato?”.

Oscuro capítulo de la novela Sobre Héroes y Tumbas, que junto con El Túnel fuera la obra más famosa del genial y recientemente fallecido Ernesto Sabato.

Tanto insertado en la novela como de forma independiente, Informe sobre Ciegos constituye un perturbador e inquietante relato: Fernando Vidal Olmos, el protagonista de la novela, cuenta la paranoia que acabará con su propio asesinato y habla sobre un extraño complot demoníaco y milenario, regido desde la Secta Sagrada de los Ciegos, desde la cual, según él, se tejen los hilos que gobiernan el sentido del mundo y de los hombres. Para muchos, es el capítulo más profundo, oscuro y significativo de la novela.

Si tenemos en cuenta la gran influencia del surrealismo francés en la vida y obra de Sabato, no deberá sorprender la estrecha relación de las imágenes de este relato con el mundo de los suelos, cuyo simbolismo su autor jamás revelara… y que ya no revelará. El relato encierra también chispas de peronismo y una visión de la futura dictadura que ya se perfilaba en Argentina.

Informe sobre Ciegos es un relato escabroso (y por ello atrapante), una metáfora de los miedos, de la paranoia, de las fobias, del fanatismo religioso. Cabe mencionar, ya que estamos insertándonos en Sobre Héroes y Tumbas, el interesante prólogo del propio hijo del autor, Mario Sabato, quien fuera el encargado de llevar a la pantalla grande la obra de su padre.

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