• Home
  • Acerca de
  • Contacto

Günter Grass (1927)

Posted under Biografía,Escritores inmortales,Novela by admin on Miércoles 27 mayo 2015 at 13:45 pm

Günter Grass.

Günter Grass en casa.

Günter Grass, que obtuvo el premio Nobel de Literatura, es una de las figuras más representativas de la cultura alemana de nuestros días. Aunque ha cultivado con éxito la poesía, el ensayo y el teatro, sus mayores logros literarios los ha obtenido con la narrativa. Sus novelas, que recrean las primeras cuatro décadas de la historia alemana del siglo XX, destacan por la alternancia de elementos fantásticos y realistas con intención satírica. Su escritura, además, ha sido considerada un instrumento al servicio de la libertad, de la democracia y de los desfavorecidos.

Nació el 16 de octubre de 1927, en la ciudad de Danzig (hoy Gdansk, Polonia). Tras su paso por la Volkschule y el Gymnasium de su ciudad natal, el adolescente Grass ingresó en la Juventud Hitleriana. Así pues, durante la Segunda Guerra Mundial, debió servir en el frente. Fue herido y luego tomado prisionero. En 1946, ya finalizada la contienda, fue liberado. La experiencia bélica marcó profundamente su espíritu. Nunca olvidaría las imágenes sangrientas, los heroísmos y cobardías de aquellos años. Lejos de los horrores de la guerra, decidió encauzar su vida hacia el arte.

Desde 1948 hasta 1952, Grass recibió una sólida formación como escultor y pintor en la Academia de Arte de Dusseldorf y, entre 1953 y 1956, fue alumno en la Academia Estatal de Bellas Artes de Berlín. Durante ese tiempo, además, viajó por Italia, Francia y España, y se casó. Su primera exposición artística tuvo lugar en Stuttgart, en 1956. Por entonces, también, se integró, aunque de manera tangencial, al afamado “Grupo 47”, que reunía a los jóvenes intelectuales alemanes que, terminada la guerra, mantuvieron una posición crítica con la historia y el pasado reciente de su país.

Instalado en París desde 1956, Grass siguió componiendo cuadros y esculturas, pero también se dedicó a escribir. En 1959, tras haber publicado libros de poesías y piezas dramáticas, Grass se consagró con la publicación de El tambor de hojalata, una de las creaciones literarias más extraordinarias de la postguerra. La aparición del libro, que fue un rotundo éxito editorial, convirtió a su autor en el portavoz literario de la generación que había crecido bajo el despotismo nazi.

En 1960, Grass se estableció en Berlín Occidental, donde continuó escribiendo. Publicó El gato y el ratón (1961) y Años de perro (1963), novelas que con El tambor de hojalata constituyen una suerte de trilogía sobre la ciudad de Danzig. En estas obras ya están presentes los rasgos distintivos del estilo narrativo de Grass: una envolvente prosa barroca, la tendencia al humor y la sátira, un rico patrimonio anecdótico y un especial talento para conjugar elementos históricos con la fantasía más libérrima.

Entre 1969 y 1974, debido a su apoyo a la tendencia que propugnaba para Alemania una modernización económica con justicia social, Grass fungió como consejero del canciller socialdemócrata Willy Brandt y como teórico de la minoría ideológica de su partido. En 1978 contrajo matrimonio por segunda vez. En ese mismo año, ingresó a trabajar en la Editorial L y, de 1983 a 1986, se desempeñó como presidente de la Academia de Artes de Berlín. En noviembre de 1989, producida la Caída del muro de Berlín, Grass fue testigo de la reunificación alemana, aunque un testigo muy escéptico, divorciado de la euforia nacionalista, y muy crítico por lo abrupto del proceso. En su novela Es cuento largo (1995), expone su particular visión de los hechos. Grass recibió el premio Nobel de Literatura en 1999.

El tambor de hojalata

El Tambor de Hojalata de Günter Grass.

El Tambor de Hojalata de Günter Grass.

El tambor de hojalata (1959) es una de las obras maestras que produjo la literatura europea del siglo XX. En ella se ha visto la primera tentativa de encarar resueltamente, con total lucidez, la experiencia terrorífica del nazismo. Además, ya en el plano estrictamente literario, es una novela que resucitó la vitalidad verbal que la lengua alemana había perdido a causa de un largo período de restricción totalitaria. Pero, ante todo, El tambor de hojalata vale como creación artística en sí misma y como amplio fresco de la historia humana.

El argumento de la novela es, aparentemente, muy sencillo. Oskar Matzerath, que está interno en un sanatorio mental, nos narra episodios de su vida pasada. Nos cuenta que, al cumplir los tres años, decidió no crecer como protesta por la dureza e incomprensión del mundo adulto. Sin embargo, aunque había conseguido detener su crecimiento físico, era consciente que en su interior iba progresivamente alcanzando una madurez y una virilidad que ocultaba a todos, en tanto que se debatía interiormente entre sus raíces católicas maternas y sus oscuros instintos germánicos. Oskar, que tiene la capacidad de emitir un grito tan agudo que rompe los cristales, ama los tambores de hojalata, únicos objetos mediante los cuales comunica sus sentimientos. Nos relata, asimismo, el inicio de la Segunda Guerra Mundial con la invasión alemana de Polonia, país donde él vive en una ciudad llamada Danzig, escenario bélico. Tras la experiencia de la guerra, de la que ha sido testigo de primera mano gracias a su enanismo, Oskar había decidido crecer y, desde entonces, empezó a ganarse la vida como un adulto más en diversos empleos, entre ellos, el de modelo en una academia de pintura y el de tamborilero en un grupo de jazz. Al poco tiempo, Oskar sería internado.

Lo mencionado resume, a grosso modo, la ambiciosa historia de El tambor de hojalata, donde, claro está, resalta un complejo estilo expresionista. Porque, pese a ser un reflejo histórico (sobre todo del nacimiento, auge y caída del nazismo), abundan en la novela elementos que distorsionan ese realismo a través de la deformación grotesca y satírica, el humor, y algunos elementos fantásticos. A través del humor, la ironia, la parodia, el desparpajo y una desbordante imaginación, que recorren todo el relato de Oskar Matzerath, Grass repasa y critica algunos hechos cruciales de la historia de Alemania en el siglo XX.

El protagonista-narrador es, por supuesto, el más grande logro de esta novela lograda. La perspectiva de Oskar Matzerath, cuyo lenguaje combina lo insólito y lo tierno, la irreverencia y la burla, es la del hombre diferente que desprecia al género humano, causante de horrores y absurdos como la ideología nazi. Pero, aunque el enanito que redobla su tambor y nos relata la tragedia de una Europa devastada por el delirio totalitario, está casi siempre fustigando al hombre común y cómplice de la barbarie, su relato nunca transpira un rechazo visceral hacia la vida. Su pequeñez física lo dota de una extraordinaria sensibilidad para apreciar las buenas y divertidas cosas que también tiene la existencia humana: el amor, la amistad, la aventura, la música. Por eso, a pesar de las desgracias que describe, la novela tiene un mensaje optimista: la vida merece, siempre, ser vivida.

Ambiciosa, fascinante, expresionista, El tambor de hojalata es, además de una reconstrucción minuciosa y vasta de la realidad histórica, además de una gozosa y delirante materia verbal, una valiente, ingeniosa y brillante crítica de Günter Grass a la historia reciente de su país.

Thomas Mann (1875 – 1955)

Posted under Biografía,Escritores inmortales,Novela by admin on Lunes 25 mayo 2015 at 13:20 pm

Das undatierte Archivbild zeigt den deutschen Schriftsteller Thomas Mann. Der "größte deutsche Epiker des 20. Jahrhunderts" wurde vor 125 Jahren, am 06.06.1875 in Lübeck geboren. Schon sein erster Roman "Buddenbrooks" (1901) machte ihn weltberühmt. Weitere wichtige Werke sind "Tod in Venedig" (1912), "Der Zauberberg" (1924) und "Die Bekenntnisse des Hochstaplers Felix Krull" (1954). 1929 wurde er mit dem Literatur-Nobelpreis ausgezeichnet. Als Kritiker der Nationalsozialisten emigrierte er 1933 in die Schweiz, später in die USA, wo er 1944 die amerikanische Staatsbürgerschaft erhielt. dpa (nur s/w; zu dpa Themenpaket "Thomas Mann" am 29.05.2000)

Thomas Mann

Thomas Mann, premio Nobel de Literatura, fue uno de los autores más decisivos de la novela filosófica alemana, admirado y celebrado por escritores de la talla del francés André Gide, quien dijo que Mann “es un humanista en el sentido amplio de la palabra”. Nacido en la ciudad de Lübeck, Alemania, el 6 de junio de 1875, Mann creció en el seno de una familia patricia que, estando en franca decadencia, en los umbrales del siglo XX, todavía creía vivir la gloria y el señorío de su mejor época. Ese primer contacto con la realidad del hogar, haría que del joven Mann brotara la crítica a sus antepasados, otrora poderosos y apreciados, por los que le era inevitable sentir lástima y cierto desprecio.

Al morir su padre en 1893, siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, apoyado por su hermano mayor, el también escritor Heinrich Mann, colaboraría en importantes revistas, como la célebre “Simplicísimus”, lo que le permitió hacerse de un nombre en los círculos académicos, mientras estudiaba literatura e historia en la Universidad de Munich. Fue en sus años universitarios que sus tendencias liberales contra los valores burgueses, propios del siglo XIX, se nutrieron con las lecturas de filósofos como Schopenhauer, Nietzsche y el gran creador alemán Goethe; también descubrió el placer del arte de Wagner, la literatura rusa y francesa, que influirán en su producción literaria.

Durante la Primera Guerra Mundial, Mann demostró admiración por la fuerza alemana. Consideraba la guerra como la lucha entre la cultura germana y la civilización occidental. Más tarde, ya más maduro, su pensamiento dio un giro. Fue, en adelante, un enérgico opositor al nazismo, por lo que tuvo que abandonar su país natal y viajar a Suiza y luego a Estados Unidos, donde adquirió la nacionalidad norteamericana. Allí enseñó en la Universidad de Princeton y se dedicó a la escritura de ensayos de carácter político y de novelas. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como orador de las transmisiones radiofónicas de las BBC a los pueblos de la Europa ocupada. Murió en Zürich, Suiza, el 12 de agosto de 1955.

Thomas Mann en TIME.

Thomas Mann en TIME.

Sus novelas son de gran complejidad, no tanto por los recursos narrativos que ostenta para exponer las historias, sino por su hondura intelectual y su carácter reflexivo. En ellas predominan dos temas: la decadencia del hogar burgués y el problema del arte y su relación con la vida. Ejemplos notables de su creación son novelas como Los Buddenbrooks (1901), La muerte en Venecia (1913) y La montaña mágica (1924), considerada la mejor de sus obras maestras junto con El doctor Fausto (1947), reflexión sobre el mítico personaje y la creación artística. En las novelas citadas, Mann explora la relación entre el individuo excepcional y su ambiente, sea el familiar o el mundial. También presenta un cuadro complejo de la confrontación entre los nuevos y los viejos valores occidentales.

Su vasta obra, fundamental en la narrativa en lengua alemana, fue reconocida con el premio Nobel en 1929, cuando aún le quedaba por escribir casi la mitad de su patrimonio literario, que abarca la tetralogía José y sus hermanos (1933-34), Carlota en Weimar (1939) y Las confesiones del estafador Félix Krull (1954), su última novela.

La muerte en Venecia

La muerte en Venecia.

La muerte en Venecia.

La muerte en Venecia (1913) catapultó el prestigio literario de Thomas Mann, quien sería considerado por la crítica como uno de los novelistas más importantes del siglo XX y el mejor representante de la literatura de pensamiento, que se gestó en la Alemania de principios de los novecientos. La mirada profunda y reveladora del narrador es, pues, una voz alimentada por la más rica e importante tradición filosófica de Europa. Ese rasgo es evidente en esta novela, cuyo objeto de reflexión es una pasión íntima que enfrenta a la vejez con la juventud, al mismo tiempo que expone el abismo que separa al artista de la vida corriente.

Pero, pese al ejercicio intelectual que significa entregarse a su comprensión, sería insuficiente señalar que La muerte en Venecia es sólo una novela filosófica. En sus páginas afloran también las sensaciones y sentimientos que van identificándonos con la tragedia personal de Gustavo von Aschenbach, paradigma del progreso humano, que, obedeciendo tardíamente a sus apetititos de deseo y riesgo que reprimidos hicieron posible su posición de hombre virtuoso, se enamora fatídicamente del adolescente polaco Tadzio, endiosándolo y amándolo en silencio, en virtud a su genuina belleza. Aschenbach es, probablemente, un personaje que provoca efectos dispares en el ánimo del lector; alguien por quien se puede sentir admiración, lástima, acaso llegar a detestar o, en el mejor de los casos, aceptar a regañadientes con toda su carga de humanidad.

Gustav von Aschenbach y Tadzio de La muerte en Venecia.

Gustav von Aschenbach y Tadzio de La muerte en Venecia.

Fuera del mero argumento, de una novela como La muerte en Venecia se podrían decir más cosas. Por ejemplo, que brota de sus páginas la tentativa de mostrar la naturaleza del artista que, cuando alcanza la cúspide del reconocimiento, a veces se siente comprometido con la sociedad que le celebra, participando de ella en sus miramientos y complejos, atentando así contra su soberanía individual.

En la historia también somos testigos de cómo el narrador va gestando, en torno a una atracción delirante, explicaciones mitológicas y filosóficas para justificar el sentir de su protagonista, que se leen con la certeza que quien lo hace es dueño de una cultura sólida, capaz de conmover a otro que, preparado o no para una lectura reflexiva, se deja llevar por su lenguaje hondo y depurado, pero de alcance universal.

La Muerte en Venecia es un libro emotivo e intelectual, ineludible, que comparte la gloria literaria del prontuario selecto de novelas breves que crean un mundo propio, rico en sensaciones y simbolismos, como El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson, La metamorfosis de Kafka o El coronel no tiene quién le escriba de García Márquez.

Herman Hesse (1877 – 1962)

Posted under Novela by admin on Miércoles 20 mayo 2015 at 13:05 pm

Hermann Hesse

Hermann Hesse

Herman Hesse es uno de los grandes nombres de la literatura alemana contemporánea. Su obra, profundamente influida por las religiones orientales, analiza la complejidad interna del hombre y pone el acento en la búsqueda del yo íntimo para dar un sentido a la existencia. Nació en Calw, una pequeña ciudad en Wurtemberg, Alemania, en 1877. Desde niño fue un lector voraz, atraído por la cultura de la India, país donde sus padres vivieron como misioneros, mientras él estaba bajo la tutela del abuelo materno, un erudito conocedor de los dialectos de aquella tierra exótica que influirá en la futura obra del nieto.

Hesse tuvo siempre un don extraordinario para el arte: el dibujo, la pintura, la armónica, el canto y la poesía. Pero no todo era color de rosa en su primera juventud. Su vida escolar transcurrió entre fugas repentina del hogar, agudos dolores de cabeza, insomnios, amores contrariados e intentos de suicidio. Salió de todo esto cuando, en 1894, tras fugarse del colegio, consiguió empleo como aprendiz de maquinista en una fábrica. Paralelamente, decidido a ser grande, leyó a los clásicos rusos y franceses. Luego consiguió empleó como dependiente en la librería Heckenhauer, en la Ciudad Universitaria de Tübingen, donde también se dedicó al estudio del romanticismo alemán. Leyó a Goethe, genio que fue una influencia capital en su vida.

También fungió como periodista por algún tiempo. Incursionó en la literatura con Canciones románticas (1899), pequeño libro cargado de imágenes que se refieren al espíritu con una honda tristeza. Su segunda colección de poemas, Hermann Lauscher (1901), estuvo dedicada a su madre. Pero será en la narrativa que encontrará el medio propicio para expresar la reflexión humanista que impregna su obra, cuyo primer título importante es Peter Camenzind (1904). Este libro es, al mismo tiempo, la historia de una vida y una loa a la naturaleza. Con las regalías que obtuvo por la obra, Hesse se pudo dedicarse a tiempo completo a la escritura. Publicó, en adelante, buen número de cuentos y varias decenas de reseñas literarias.

Peter Camenzind de Hesse.

Peter Camenzind de Hesse.

En 1911, ya con tres hijos, Hesse pudo efectuar un viaje a la India, que será determinante en su vida y obra literaria. Maravillado con la sabiduría oriental, se inició en la exploración de su evolución personal en busca de respuestas. El estallido de la Primera Guerra Mundial lo sumergió en una profunda depresión, de donde surgió Demian (1919), novela que narra el crecimiento moral de un niño, Emil Sinclair, que para la afirmación de su espíritu, debe admitir las miserias y glorias de que está hecha toda vida humana, reconociendo en la suya el único camino válido hacia sí mismo.

A edad de 42 años, a causa del militarismo alemán y la manipulación de las masas, Hesse se convirtió en ciudadano suizo y se estableció en Montagnola, en Ticino, Suiza. Se casó por segunda y tercera vez. En el apogeo del Tercer Reich, Hesse rechazó participar en la escalada nacionalista. Ante esta actitud, el nazismo prohibió sus obras y lo tildó de traidor.

Entre sus grandes novelas se consideran también: Bajo las ruedas (1905), Siddharta (1922), El lobo estepario (1927) y El juego de los abalorios (1943), que en su conjunto representan la búsqueda de la verdad y la pureza humanas. Herman Hesse recibió el premio Nobel de Literatura en 1946. Murió en Montagnola, Italia, en 1962, siendo reconocido su valioso aporte literario en aras de la espiritualidad humana.

El lobo estepario

El lobo estepario.

El lobo estepario.

Publicada en 1927, El lobo estepario forma parte de la gran novela filosófica en lengua alemana de las primeras décadas del siglo XX; tiempo de eclosión de numerosas escuelas que reaccionaron, a través de la literatura y el arte, al caos que significó la experiencia de la Primera Guerra Mundial y la inminencia de la segunda catástrofe.

Su novedosa estructura contribuyó, asimismo, a erigirla como la obra mejor elaborada de Herman Hesse. En efecto, la historia se inicia con la descripción de un narrador innominado que presenta a Harry Haller, el protagonista, que es pensionista por algún tiempo en la casa de su tía. La etopeya que hace ese primer narrador muestra el perfil huraño y erudito de Harry Haller, quien deja un manuscrito donde, a cuenta propia, ratifica una personalidad extremadamente retraída y una vida exiliada, en conflicto diario con la urdimbre social. Dentro del manuscrito se contiene el Tractat del Lobo Estepario, que había sido entregado a Harry Haller, en la calle, por un individuo anónimo.

A lo largo de la historia ─que abunda en situaciones fantásticas en las que, por ejemplo, Harry Haller tiene ocasión de dialogar con Goethe y Mozart, figuras a las cuales admira sobremanera─ somos testigos de cómo en un hombre cincuentón, de supremacía intelectual indiscutible y genuina sensibilidad, pero incapaz de superar la depresión e inutilidad existencial que le aqueja, va gestándose un cambio en el modo de entender las cosas que, finalmente, lo hará admitir que el mundo necesita de vanidad, materialismo, comunicación y espíritu práctico para garantizar una convivencia estable y efectiva.

Lo que resulta curioso es que ese cambio de perspectiva lo suscite Armanda, una prostituta, quien lleva al lobo estepario a descubrir la maravilla de la bohemia y la vida sensual: Harry Haller aprende a bailar, experimenta celos y líbido, se sumerge en la belleza convencional de esa vida superficial que censuraba en sus libros. Es gracias a Armanda que conoce a Pablo y María, prototipos humanos que representan el goce sencillo de las artes y el disfrute de las travesuras eróticas, respectivamente. Pero es su ingreso al Teatro Mágico, conjunto de salas fantásticas con epígrafes sugestivos, donde, a través del humor y el morbo, Harry Haller sale victorioso del examen ontológico en que se vio envuelto con la lectura del Tractat de su vida.

Hermann Hesse, el lobo estepario de la literatura sigue plenamente vigente.

Hermann Hesse, el lobo estepario de la literatura sigue plenamente vigente.

El lobo estepario es una novela que ofrece diversas interpretaciones, lo que constituye un rasgo distintivo de las obras cumbres de la literatura. En sus páginas podemos encontrar, a primera vista, la lucha de un individuo que asume una conducta asocial pero reflexiva de la sociedad en que vive; sin embargo, esa lucha interna, plagada de dudas y deslices burgueses, sabotea su lucha en el exterior, tanto así que logra reconocer, en las licencias del sexo y la bohemia, su verdadero yo, bipartido en lo racional y lo instintivo.

De esta novela, por otra parte, se desprende la idea de cuán inútil y pernicioso puede ser el no admitir nuestra presencia y participación en un entorno social determinado que, inevitablemente, influye en el crecimiento moral del individuo, condicionándolo e impartiéndole valores diseñados para una convivencia civilizada.

Por eso no es temerario decir que, para un lector de nuestros días, Harry Haller pueda resultar complejo por su alcance metafísico y harto distante del hombre común, cada vez más genérico e impersonal. El lobo estepario es la historia de un hombre complejo, cierto, pero también una novela que transmite sensaciones a lo largo del curso de la acción, que invita a la reflexión y, sobre todo, deja en el espíritu un sedimento propio de aquellas obras que —es lo más seguro— se volverán a leer.

Goethe (1749 – 1832)

Posted under Biografía,Escritores inmortales,Novela by admin on Lunes 18 mayo 2015 at 13:45 pm

Johann Wolfgang von Goethe (1828)

Johann Wolfgang von Goethe (1828)

Considerado uno de los espíritus más elevados que ha dado la Humanidad, Johann Wolfgang Von Goethe es el emblema de la cultura alemana. Genio de la literatura universal, gran sabio y erudito, Goethe fue figura central del Romanticismo. Además de legar títulos fundamentales, como Las cuitas del joven Werther y Fausto, realizó fecundas investigaciones científicas y cultivó todos los géneros literarios, la novela, el drama, la poesía, el poema épico y el ensayo filosófico. Las obras de este genio alemán muestran la sucesiva elevación de su alma hasta una cima de equilibrio claro y armonioso, siempre luminoso para el común de los mortales.

Nació el 28 de agosto de 1749, en el seno de una familia de clase media de Frankfurt de Main. Desde niño, daba muestras de inteligencia y perspicacia brillantes, que su padre supo disciplinar. Años más tarde, cursó estudios de leyes en la Universidad de Lepizig, donde se hizo conocido por sus primeros versos y dibujos. Aunque concluyó la carrera, decidió abocar su vida a la literatura. Pero también se dedicó a la investigación científica; estudió mineralogía, geología, geografía, biología y osteología, dando a la imprenta su famosa Teoría de los colores (1810), con la que intentó superar las investigaciones newtonianas. Además, estudió ocultismo, astrología y alquimia.

Fausto - Goethe

Fausto – Goethe

En 1774 escribió la novela epistolar Las cuitas del joven Werther y el relato Años de peregrinación de Wilhelm Mesiter (1777), ambas historias de inspiración autobiográfica. Las cuitas del joven Werther, que fue un éxito editorial inmediato, es una novela epistolar que narra la historia de un amor no correspondido, lo que provoca la muerte del protagonista. Goethe incursionó en el drama con Ifgenia en Táuride, de 1779. Esta obra, como las dos anteriores, fue producto del entusiasmo romántico de su juventud.

En 1786 emprendió un viaje capital a Italia, donde que quedó fascinado por el mundo clásico. Permaneció en Roma hasta 1788, estudiando arquitectura y literatura greco-romana. Escribió por entonces el poema épico idílico Hermann y Dorotea (1797). Conoció al dramaturgo alemán Friedrich Von Schiller, quien influyó en su evolución como artista, como lo constata en una de las correspondencias más fecundas de la literatura. En 1806 contrajo matrimonio con Cristiane Vulpius, quien le dio un hijo. Ella murió diez años después. Tras la pérdida, Goethe residió en Weimar donde fue ministro de Carlos Augusto.

El romanticismo había nacido en la Alemania del siglo XVIII, con el movimiento precursor “Sturm und Drang” (Tempestad e Ímpetu), cuyos valores estéticos, en discordancia con el neoclasicismo, sedujeron el espíritu inquieto del joven Goethe. Él los asumiría en sus primeras obras narrativas (ya citadas) que, sin embargo, no ostentan un romanticismo puro, puesto que Goethe era poseedor de una erudición clásica respecto a la literatura y el arte.

Su producción literaria alcanzó la categoría de clásica con su poema dramático Fausto, publicado en dos partes (1808 y 1833), considerada una obra maestra de la literatura universal. En Fausto se reflexiona sobre el destino humano a través de la historia del protagonista, que vende su alma al diablo a cambio de la sabiduría y la juventud. Goethe murió en marzo de 1832, en Weimar. Cabe precisar que, desde el 2002, el legado manuscrito del escritor forma parte del Patrimonio de la Memoria del Mundo de la UNESCO.

Las cuitas del joven Werther

Las cuitas del joven Werther - Novela de Johann Wolfgang von Goethe

Las cuitas del joven Werther – Novela de Johann Wolfgang von Goethe

Se ha dicho que los libros clásicos son cada vez menos atractivos para el lector de nuestros días, lo que tal vez no sea del todo inexacto. Sin embargo, la tentativa de sumergirse sin prejuicios en un libro como Las cuitas del joven Werther constituye una experiencia extraordinaria porque es el ingreso al mundo artístico de un genuino creador. Así lo entendió, por ejemplo, el joven Napoleón, quien confesó haber leído la obra unas ocho veces.

Las cuitas del joven Werther es muchas cosas: una gran novela de amor, un libro a caballo entre lo romántico y lo clásico, un elogio a las pasiones juveniles, una apoteosis a la naturaleza y al arte y un tratado de las pasiones humanas. También una obra autobiográfica, ya que Goethe imprimió en el relato las desventuras amorosas que padeció en su juventud. Pero, ante todo, Las cuitas del joven Werther es un libro estimulante en ideas sobre el mundo y la humanidad, desde la perspectiva de uno de los grandes genios de la literatura universal.

Narra en primera persona, a manera de fragmentos epistolares, el amor no correspondido de que es víctima el pintor Werther, que, literalmente, se ha apasionado por la bella Carlota. Ella lo rechaza porque está prometida a Alberto, con quien logra casarse. Werther, sin embargo, cree vislumbrar cierta consideración parecida al amor. Pero poco a poco va convenciéndose de la imposibilidad de llegar al corazón de Carlota. Werther no puede soportar la inclemente realidad y opta por el suicidio, convirtiéndose así en el héroe romántico de los amores frustrados.

"Goethe en la campiña romana", cuadro pintado en 1787 por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751-1829) pintor y grabador alemán.

“Goethe en la campiña romana”, cuadro pintado en 1787 por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751-1829) pintor y grabador alemán.

Si Hamlet encarna la duda en la obra de Shakespeare; en la de Goethe, Werther viene a representar la pasión. Esto lo constata el lector que se deja atrapar por el torrente de su lenguaje, siempre a servicio de la pasión exorbitante que engrandece y labra la ruina del protagonista. Lo escrito por Werther rezuma poesía por todo cuanto lo rodea, destilando su extraordinaria sensibilidad desde las páginas.

Sin embargo, a raíz del suicidio de Werther, lo que queda flotando en el espíritu del lector son divergentes interrogantes: ¿Vale la pena que el hombre deba domeñar sus más íntimas pasiones en pro de la estabilidad de una sociedad indiferente a sus espontáneos sentimientos? ¿Acaso es justo silenciar el delicioso llamamiento de nuestros fantasmas? ¿Y ello, al mismo tiempo, no supone olvidar nuestra categoría de seres humanos?

Las cuitas del joven Werther, como todo libro clásico, tiene un propósito edificante; en su caso: demostrar, a fin de evitarlas, las consecuencias nefastas que acarrea en los individuos anteponer la pasión a la razón. Esta intención ─es preciso señalarlo─ no desluce en ningún momento la capacidad emotiva de la novela, ese latido romántico y clásico que no puede atribuirse a otro autor que no sea Goethe.

Franz Kafka (1883 – 1924)

Posted under Biografía,Novela by admin on Jueves 14 mayo 2015 at 15:17 pm

Franz Kafka, uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, fue un genuino renovador de la palabra escrita, que, en la misma altura de un Dostoievski, un Joyce o un García Márquez, aportó nuevos estilos y perspectivas; un eximio creador de ambientes y tipos humanos sumamente desgarradores, que calan hondo en el ánimo del lector. Sus libros, considerados casi todos obras maestras del siglo XX, describen un universo angustiante, de pesadilla, en el que la arbitrariedad, el poder, la injusticia, la ignorancia sobre el destino propio, el autoritarismo y la soledad torturan a sus protagonistas.

Kafka (1923)

Kafka (1923)

Nació en Praga, el 3 de julio de 1883. Hijo primogénito de un acaudalado comerciante judío, Kafka tuvo una infancia y adolescencia sin conocer apuros económicos. Se educó en instituciones de lengua alemana, lengua con la que escribiría sus obras maestras. Se sabe, asimismo, que leía en varios idiomas y mostraba una perspicacia fuera de lo común. Kafka era muy tímido y extremadamente sensible. La relación con su padre, hombre vigoroso y enérgico, fue siempre tensa dado el temperamento reservado y frágil del futuro escritor, quien desde niño era muy soñador y nervioso. En una palabra, era la encarnación de la fragilidad.

Más tarde, condicionado por el padre, empezó estudios de Derecho en la Universidad Alemana de Praga. Durante su etapa universitaria, el ensimismado Kafka había abandonado su timidez, congeniando muy bien con los círculos estudiantiles, y, motivado por sus discusiones, empezó a leer a Nietzsche, Ibsen, Spinoza, Kierkegaárd y Flaubert. Luego de pasar por varios trabajos, Kafka consiguió un empleo comodísimo en una compañía de seguros, Assicurazioni Generali, donde se ocupó del papeleo referente a los accidentes de trabajo. Dicha función le permitía estar buena parte del día desocupado, tiempo que aprovechaba para leer y escribir.

Kafka siempre tuvo conciencia de sus orígenes hebreos; sin embargo, se hizo sionista.En 1912 conoció a una joven berlinesa, a quien llamó en su Diario con las iniciales F.B. Su relación fue larga y acabó mal para él: F.B. lo abandonaría y se casaría con otro pretendiente. Cuando Kafka decidió trasladarse a Palestina, en 1917, atraído por el socialismo, una incipiente tuberculosis se lo impidió. Esa fatal enfermedad lo haría más ensimismado, acentuaría su aire melancólico y taciturno. En ese tiempo iniciaría la escritura de La metamorfosis. En 1919 publicaría un libro de cuentos titulado Un médico rural, en el que esbozaría el perfil de su narrativa, lúcida, irónica, simbolista, onírica, siempre angustiante.

Hasta el último año de su vida, el amor desistió huir de Kafka. Se enamoró de Dora Dymant con quien vivió en Berlín. Lamentablemente, la felicidad de ese amor tardío encontró inevitable fin a causa de los fuertes estragos de la tuberculosis. Kafka moriría en el sanatorio de Kierling, cerca de Viena, el 3 de junio de 1924.

Angustiado por su salud, Kafka había echado al fuego buena parte de su singular obra. Max Brod, su entrañable amigo de la universidad, se encargaría de salvar algo de su patrimonio literario y, tiempo después, sacaría a la luz los libros que harían inmortal al escritor checo. Obras maestras como América (1912), El proceso (1914), La metamorfosis (1916), El Castillo (1922), y Diario se publicarían gracias a las gestiones del amigo albacea. Cabe destacar también Carta al Padre, testimonio visceral de uno de los escritores más extraordinarios de todos los tiempos.

La metamorfosis

'La metamorfosis'

‘La metamorfosis’

La obra literaria de Franz Kafka reveló, como ninguna otra de su tiempo, la ambigua posición humana en el convulsionado y decisivo siglo XX; pero, sin duda, cierto es también que en nuestros días no ha perdido el rasgo de ser un mito revelador del permanente problema hombre-sociedad. Este asunto, obsesivo en toda la producción kafkiana, constituye el núcleo temático de La metamorfosis (1916), una de las más brillantes creaciones literarias de la era moderna.

El argumento de La metamorfosis es uno de los más universales de la literatura. Narra cómo, a raíz de una transformación insólita, el joven viajante de comercio Gregorio Samsa es excluido de su entorno inmediato —la familia y el trabajo—, viéndose obligado a admitir en adelante su monstruosa condición de escarabajo y sintiendo culpa de saberse incomprendido por los suyos. La anécdota, claro es, pertenece al dominio del milagro y de la maravilla, pero lo importante es que sirve a Kafka para elaborar una implacable alegoría de la soledad e incomprensión humanas en un mundo ordenado, eficiente, aparentemente bien cartografiado como el nuestro.

A pesar de ser una novela corta —de las mejores que produjo la literatura europea de inicios del siglo XX—, en La metamorfosis se pueden hallar en su plenitud las emociones e inquietudes que acompañaron al escritor checo toda su vida: la soledad, la angustia vital, la melancolía, su inclinación introspectiva al mundo de los sueños, el autoritarismo y la incomunicación como consecuencia de la rutina laboral que mecaniza al hombre.

Pero, acaso, lo más deslumbrante en La metamorfosis sea la prodigiosa técnica narrativa empleada, técnica exclusiva de un genio de la naturaleza de Kafka. Su modus operandi reside en contar con convincente verosimilitud el hecho extraño, preocuparse por la meticulosidad de las sensaciones que van experimentando sus personajes en torno al drama que se les presenta y crear una atmósfera acorde a la rareza de la situación, no exenta de descripciones donde, con ironía y cierta ternura, se escarba en las relaciones interpersonales, conflictivas e hipócritas pero inevitables para moverse en el mundo. El estilo de Kafka se distingue, pues, en la novela por un alto mérito: la inquebrantable búsqueda de aquello recóndito que subyace en las relaciones humanas.

La metamorfosis, por otra parte, es una novela autobiográfica. Por supuesto, a Kafka no le ocurrió la famosa transformación (acaso sí en una pesadilla que es lo más probable), pero mucho de lo narrado en cuanto a relaciones con los padres es testimonio fiel de las suyas, conflictivas sobre todo con su padre, Hermann Kafka, con quien tuvo una relación distante por ser ambos de temperamentos muy opuestos.

Se ha dicho, asimismo, que el drama que vive Gregorio Samsa a raíz de su metamorfosis representa el dolor y las humillaciones que padecen, día a día, las minorías humanas en el mundo. Las minorías raciales, sexuales, religiosas y sociales, y todo colectivo que sea víctima de marginación, se pueden sentir representados en el drama del protagonista. En ello reside, antes que en otra cosa, la viva actualidad de esta pequeña gran novela kafkiana.

Como Dios manda

Posted under Novela by admin on Jueves 30 abril 2015 at 14:00 pm

(2008)

Rino es un admirador del nazismo que vive en una casucha suburbial con su hijo Cristiano. El muchacho admira a su padre, aunque a veces lo supere su violencia. Ellos dos forman una especie de familia junto a Danilo – hundido tras la muerte de su hija, que lo llevó a la separación y a reincidir en el alcohol- y Cuatro Quesos –que padece un cierto retraso mental-. Están fata de dinero y a Danilo se le ocurre robar en un cajero automático de noche.

En esta obra, Niccolò Ammantini explora la Italia más ruda y entrañable desde un suburbio urbano. Ha elegido el invierno como fondo, y quizá por eso sus personajes sean más extremos que en sus otras novelas: un filonazi en paro y su hijo que lo admira, un alcohólico y un deficiente mental. Valiéndose de una voz narrativa a la altura de tanta crudeza, Ammantini vuelve a mostrar su genio tanto para combinar parodia y drama transitando de la carcajada al espanto en cuestión de líneas, como para hacer aflorar las razones de la violencia. A la estupidez y a la ignorancia les suma oleadas de incomprensión, e insiste en cómo nos determina el origen mientras se aproxima a la rabia y la impotencia que hace de algunos hombres bombas.

La angustia, los sueños, el deseo de sexo, la visión seudoanimal de las mujeres y la culpa acabarán desdibujando la posibilidad de Dios, en todo caso intuido por Ammantini como agarradero de desahuciados y al que representa como el comandante de un mundo de juguete que gobierna con la irresponsabilidad de un loco.

Informe sobre Ciegos

Posted under Novela by admin on Martes 28 abril 2015 at 13:59 pm

(1961)

“¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato?”.

Oscuro capítulo de la novela Sobre Héroes y Tumbas, que junto con El Túnel fuera la obra más famosa del genial y recientemente fallecido Ernesto Sabato.

Tanto insertado en la novela como de forma independiente, Informe sobre Ciegos constituye un perturbador e inquietante relato: Fernando Vidal Olmos, el protagonista de la novela, cuenta la paranoia que acabará con su propio asesinato y habla sobre un extraño complot demoníaco y milenario, regido desde la Secta Sagrada de los Ciegos, desde la cual, según él, se tejen los hilos que gobiernan el sentido del mundo y de los hombres. Para muchos, es el capítulo más profundo, oscuro y significativo de la novela.

Si tenemos en cuenta la gran influencia del surrealismo francés en la vida y obra de Sabato, no deberá sorprender la estrecha relación de las imágenes de este relato con el mundo de los suelos, cuyo simbolismo su autor jamás revelara… y que ya no revelará. El relato encierra también chispas de peronismo y una visión de la futura dictadura que ya se perfilaba en Argentina.

Informe sobre Ciegos es un relato escabroso (y por ello atrapante), una metáfora de los miedos, de la paranoia, de las fobias, del fanatismo religioso. Cabe mencionar, ya que estamos insertándonos en Sobre Héroes y Tumbas, el interesante prólogo del propio hijo del autor, Mario Sabato, quien fuera el encargado de llevar a la pantalla grande la obra de su padre.

El Guardián entre el Centeno

Posted under Novela by admin on Viernes 24 abril 2015 at 13:57 pm

D.J. Salinger

Conocido por su naturaleza huraña y su universal libro El Guardián Entre el Centeno, Jerome David Salinger nació en Nueva York, Estados Unidos, el 1 de enero de 1919, y creció en un barrio de clase media de Manhattan. En 1939 tomó una clase de Narrativa en la Universidad de Columbia.

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Salinger se unió al ejército y enviado como fuerza de apoyo en el día D. esa experiencia fue decisiva para su sensibilidad hasta entonces arrogante e indiferente, e incluso le produjo una crisis nerviosa al final de la guerra, que le inspiró uno de sus cuentos. Al regresar a Nueva York empezó a publicar y a hacerse un discreto nombre en los círculos literarios, hasta que en 1951 publicó su novela El Guardián en el Centeno, que se convirtió en la novela más leída de la posguerra.

Aunque siguió escribiendo, se recluyó en su casa de New Hampshire y se negó a dar entrevistas (su última entrevista fue a los 60 años, para unos niños y su periódico escolar). Se casó en 1955, pero sólo dos años más tarde se divorció y se aisló aún más del mundo. Dio su última entrevista en 1980, y murió en el año 2010.

En su obra más célebre, «El Guardián Entre el Centeno», Holden Caulfield es un adolescente lleno de conflictos y preguntas que huye de su internado para vagabundear durante tres días por las calles de Nueva York. Las dudas de Caulfield, que son universales, son típicas de un adolescente, pero trascienden al personaje. El personaje camina por las calles de la ciudad en busca de algo que le revele el secreto de la existencia y la madurez, pero al final de la novela sólo puede entender que el valor de las auténticas preguntas reside en la dificultad para encontrarles respuestas. El Guardián Entre el Centeno es una novela de aprendizaje que se convirtió rápidamente en una especie de Biblia para todo adolescente inquieto e inconforme.

 

George Eliot

Posted under Biografía by admin on Lunes 2 julio 2012 at 10:30 am

(1819-1880)

Si Jane Austen fue la primera en aprovechar el potencial del la novela realista, George Eliot ganó respetabilidad por la novela como una seria forma del arte y como el novelista que quiere ser más que un animador. Ella llenó su trabajo con los regalos intelectuales de un pensador y transformó la ficción en una seria crítica de la vida, así como en un instrumento para investigar la vida y la psicología. Mientras la mayoría de las novelas escritas por mujeres del período victoriano podían ser catalogadas, como ella misma declarara, como «novelas tontas para damas novelistas», George Eliot ganó respeto para su sexo por su capacidad de penetración artística e intelectual. Después de George Eliot, las mujeres ya no necesitaron esconderse detrás de un seudónimo masculino para ser tomadas con seriedad.
George Eliot nació bajo el nombre de Mary Ann Evans en Warwickshire, Inglaterra. De niña, fue una estudiante seria y aplicada que leía ampliamente. Mientras asistía a la escuela, fue influenciada por el carismático clérigo evangélico John Edmund Jones. Para una muchacha tan precoz y profunda como Mary Ann, la dramática predicación y el mansaje de la salvación personal a través de la fe y el auto sacrificio de Jones, tocaron una cuerda.

En 1841, se mudó con su padre retirado a Coventry, y su familia, preocupada por su celo religioso, la animó a relacionarse con los progresistas pensadores locales Charles y Carlone Bray, con la esperanza de que Mary Ann moderara su casi fanática vena religiosa.

Pero en su lugar, el racionalismo filosófico al que estuvo expuesta causó no sólo que renunciara a su devoción evangélica, sino que perdiera por completo su fe religiosa. En una confrontación con su familia que se convirtió en un paradigma de escena en varias de sus novelas – conflictos entre la independencia y el deber, el individuo y la comunidad- Mary Ann se rehusó de plano a seguir asistiendo a la iglesia. Eventualmente se comprometió a asistir a la iglesia, pero se rehusó a renunciar a su convicción de que la moral personal, y no aquella regida por una comunidad, debe prevalecer. Durante sus años finales en casa ella dirigió la casa de su padre, leyó extensamente, y tradujo «La Vida de Jesús» de Spinoza y Strauss.

La casa de cristal

Posted under Novela by admin on Miércoles 6 junio 2012 at 10:53 am

Charles Stross

(2007)

Un premio Hugo y dos Locus dan lustre a la carrera de Charles Stross, situado en el grupo de cabeza de la vertiente más dura de la ciencia ficción, aquella que bebe de William Gibson y demás aladices del ciberpunk. Toda una declaración de principios, pues, la elección de una de sus obras (La Casa de Cristal, que podría entenderse a modo de continuación de la precedente Acelerando) para abrir el fuego de la colección Sci Fi de Vía Magna, destinada sin duda a hacer las delicias de los amantes del género.

Corre el siglo XXVII, una era en la que la tecnología alienígena de las puertas de teletransporte han permitido a la raza humana colonizar los confines de la galaxia. El poshumano Robin despierta en la clínica tras una operación que ha servido para amputarle parte de la memoria. Pronto, no obstante, se ve asaltado por dos seguridades: que su pasado tuvo mucho que ver con el arte de la guerra (tal y como se entiende en el futuro, con virus informáticos capaces de anular personalidades) y que alguien tiene interés en asesinarlo.

Página siguiente »