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Esperando a Godot

Posted under Novela by admin on Lunes 4 agosto 2014 at 13:39 pm

Título de la obra: “Esperando a Godot”

Autor: Samuel Beckett

Año: 1953

RBA editores, S.A., 1993,  Barcelona -España

 

becket

 

Análisis de la obra.-

“Esperando a Godot”, de Samuel Beckett, fue estrenada en París en 1953. Quizás el calificativo más apropiado para describir la sensación que deja la obra en la mayoría de los espectadores es el de “desconcertante”. Dos seres humanos, con apariencia de vagabundos, se encuentran a la orilla de un camino, en un paisaje desolado, y esperan  y esperan a un tal Godot, quien no termina de hacer presencia. Sin embargo, aunque “hoy no vendrá, mañana de seguro, sin falta, lo hará”.

La espera a Godot  constituye el principio vital de Vladimiro. Esta espera  brinda sentido a todo lo que hace (y deja de hacer)  a lo largo de la obra. Por ello, él no defiende a Lucky en cuanto ser humano con capacidad de moralidad, sino que realiza todo lo que realiza para que el tiempo pase mientras espera.

¿Quién es Godot? Godot al igual que Dios brinda sentido. En la obra, es el eje articulador y da sentido a todo el quehacer de nuestros personajes. Godot nunca aparece, pero, al mismo tiempo, impregna con su presencia no-presente todo lo que hacen, hablan y piensan los personajes. En fin, Godot es condición que posibilita todo lo que sucede en la obra. Los personajes están esperando que algún día llegue Godot y los salve de su tedio y su sinrazón, sin lograr percatarse de que Godot no puede ser Dios, ya que le está negado desde sus principios.

Personajes principales.-

Vladimiro.-  El personaje más importante de la obra. Duda de manera sistemática, vital y comprometida, durante toda la obra

Estragón.-  Es el personaje más complicado de la obra. Se come uno que otro tubérculo que le da Vladimiro o algún hueso que le deja Pozzo. Mendiga, se burla de todos y sabotea los razonamientos… Se aburre, simplemente. Estragón sabe muy bien que para él “no hay nada que hacer”…

Resumen.-

En los alrededores de un descampado, se encontraba  Estragón, sentado en el suelo descansando, debido al dolor intenso de su pie; cuando de pronto, aparece Vladimiro. Estragón al verlo muestra su alegría. Este añade que pensaba que se había marchado para siempre. – Cuando pienso…, desde siempre… me pregunto qué habría sido de ti… sin mí… Sin duda, no serías ahora más que un montón de hueso. Juntos, hubiéramos sido los primeros en arrojarnos desde la torre Eiffel. Entonces sí que lo pasábamos bien. Ahora ya es demasiado tarde. Ni siquiera nos dejarían subir.

Al escuchar sus palabras, Vladimiro le pregunta si ha estado mal. Su amigo se enfada.

“Recuerdo los mapas de la Tierra Santa. En colores. Muy bonitos. El Mar Muerto era azul pálido. Nada más mirarlo, me entra  sed. Pensaba: —Ahí iremos a pasar nuestra luna de miel. Nos bañaremos. Seremos felices“.  Vladimiro al escuchar estas palabras, le dice que tenía que haber sido poeta. El otro responde, señalando sus harapos: ¿Es que no se nota?

Vladimiro le pregunta cómo sigue su pie. Estragón responde que está hinchado.   -¡Ah! Ya recuerdo: la historia de los ladrones. ¿Recuerdas? –No-.  Así matamos el tiempo. Éranse dos ladrones crucificados al mismo tiempo que el Salvador. Se… -¿Que quién?-  El Salvador. Dos ladrones. Se dice que uno de ellos fue salvado, y el otro,  condenado. -Salvado, ¿de qué?- Del infierno-. Me voy- Y, sin embargo… ¿Cómo es posible que…? Supongo que no te aburro. -No escucho-. ¿Cómo es posible que, de los cuatro evangelistas, solo uno cuente los hechos de esta forma? No obstante, los cuatro estaban allí; vamos…, no muy lejos. Solo uno habla de un ladrón salvado. Bueno, Gogo: de cuando en cuando podías meter baza. –Escucho-.  De los cuatro, solo uno. De los tres, dos ni siquiera lo mencionan, y el tercero dice que ambos le insultaron. -¿Quién?-. -¿Cómo?- No entiendo nada. Insultar, ¿a quién?-.  -Al Salvador-. ¿Por qué?-.  Porque no quiso salvarlos.- ¿Del infierno?-  ¡No, hombre, no! De la muerte. Allí estaban los cuatro. Y solo uno habla de un ladrón salvado. ¿Por qué creer a uno más que a los otros? -¿Quién le cree?- Pues todos; solo se conoce esta versión. Estragón concluye  que la gente es tonta.

Luego de mirar hacia el horizonte, Estragón exclama: -¡Hermoso lugar! Vámonos-.  Recibe la negativa de su amigo, quien le dice que esperan a Godot. -Es verdad. ¿Estás seguro de que es aquí?- a lo que Vladimiro respondió: -Dijo delante del árbol.- ¿Y si no viene? -Volveremos mañana.-Y, después, pasado mañana. Hasta que venga. -Eres inhumano- dijo Vladimiro. Luego, discuten si es que esa noche, la del sábado, tenían que esperarlo, dudando si es que no tenían que esperarlo la noche del domingo o lunes.

Mientras esperan, Estragón duerme y su compañero que no concilia el sueño, lo despierta insinuándole que deberían ahorcarse del árbol  para así no aburrirse esperando. Decididos a hacerlo, discuten sobre quién debería colgarse primero. Finalmente, acuerdan en esperar que llegue Godot y les diga qué hacer. Ambos se preguntan cuál es su papel al esperar, concluyendo que el de simples suplicantes.

El hambre los azota y mientras deciden compartir alimentos, nabos, escuchan un ruido, lo cual les despierta la ilusión de ver a Godot, pero se trata  tan solo de un ruido del viento contra el follaje. Siguen comiendo, desilusionados, Estragón le dice a su amigo que están ambos atados de pies y manos por causa de Godot. Estaban en lo mejor de sus pensamientos, cuando son interrumpidos por la llegada de dos individuos,  Lucky y Pozzo, el primero con una silla y una cesta de comida; el otro, con un látigo.

Al presentarse ante ellos, los dos amigos le preguntan a Pozzo si es Godot, pero reciben una negativa como respuesta. Pozzo se interesa en saber qué hacían esperando al tal Godot en su propiedad, aunque la  atención  de ellos se encontraba en Lucky, quien por medio de una soga atada a su cuello, era conducido al antojo por Pozzo. Este lo trataba como a un animal, incluso no comía ni hablaba. Ambos se preguntaban si acaso Lucky no sería un imbécil. Vladimiro y Estragón sienten un natural desprecio por Pozzo y cuando este presintió que se marcharían debido a su presencia, les recuerda que no se pueden retirar, pues ¿qué sucedería si al irse llegaba Godot?

Esperando que pase el tiempo, preguntan el por qué de llevar a Lucky y tratarlo como una carga. -¿Quiere usted desprenderse de él? -El quiere quedarse conmigo, pero no se quedará. -¿Quiere usted desprenderse de él?-En realidad, carga como un cerdo. ¿No es su oficio? ¿Quiere usted desprenderse de él? -Efectivamente. Pero en lugar de echarle, como hubiera podido hacer, quiero decir, en lugar  de ponerle simplemente en la puerta a patadas en el culo, es tal mi bondad, que lo llevo al mercado de San Salvador, donde espero sacar algo de él. Aunque, a decir verdad, a seres como éste no se les puede echar. Para hacerlo bien, habría que matarlos.

Al escuchar estas palabras, Vladimiro y Estragón rompen en llanto. Vladimiro recibe un pañuelo de su interlocutor y le dice que le seque las lágrimas para que así se sienta menos abandonado.

Vladimiro empieza a impacientarse de tanto esperar y pregunta: ¿No acabará de llegar la noche? (Los tres miran al cielo.). Escuchan a Pozzo decir -¿No les conviene marcharse antes? Es natural, todo es natural. En su lugar, yo mismo, si estuviera citado con un Godin…, Godet…, Godot, bueno, ya saben ustedes a quién me refiero, esperaría a que cerrara la noche antes de marcharme…- Hoy todo lo ve negro- dijo Vladimiro.-Salvo el firmamento -respondió Pozzo-.  Paciencia, ya llegará. Pero ya sé qué pasa: ustedes no son de aquí y aún no saben cómo son nuestros crepúsculos. ¿Quieren que se lo diga? El interés de ambos era nulo.

Ante la impaciencia de ellos, desolado pregunta si se aburren, a lo que Estragón y Vladimiro  responden afirmativamente. -Pues claro que sí, han estado ustedes correctos- resuelve Pozzo- de tal forma, que me pregunto: ¿Qué podría hacer yo por estas excelentes personas que se aburren?-No nos vendría mal una propina- dijo Estragón-. Pozzo prosigue:- Lo que yo me pregunto es qué puedo hacer para que el tiempo se les haga menos largo. Les he dado huesos, les he hablado de multitud de cosas, les he explicado el crepúsculo, de acuerdo. Pero veamos: ¿es esto suficiente…, esto es lo que me tortura…, es suficiente?

No pasa nada, nadie viene, nadie se va. “Es terrible”, señala Estragón. Para no aburrirse Vladimiro pide a Pozzo que obligue a pensar a Lucky. Pozzo les dice que para ello debe ponerle un sombrero, pues sin él no piensa, y una vez con el sombrero en la cabeza, Pozzo le ordena que piense y Lucky empieza a empezar y hablar: “Dada la existencia tal como surge de los recientes trabajos públicos de Pinçon y Wattmann de un Dios personal cuacuacuacua barba blanca cuacua fuera del tiempo del espacio que desde lo alto de su divina apatía su divina atambía Su divina afasia nos ama mucho con algunas excepciones no se sabe por qué pero eso llegará y sufre tanto como la divina Mirando con aquellos que son  no se sabe por qué pero se tiene tiempo en el tormento en los fuegos cuyos fuegos las llamas a poco que duren todavía un poco y quién puede dudar incendiarán al fin las vigas a saber llevarán el infierno a las nubes tan azules por momentos aun hoy y tranquilas tan tranquilas con una tranquilidad que no por ser intermitente es menos bienvenida pero no anticipemos y considerando por otra parte que como consecuencia de las investigaciones inacabadas no anticipemos las búsquedas inacabadas pero sin embargo coronada por la Acacacacademia de Antoropopopometría de Berna en Bresse de Testu y Conard Se ha establecido sin otra posibilidad de error que la referente a los cálculos humanos que como consecuencia de las investigaciones in-acabadas inacabadas de Testu y Conard ha quedado establecido tablecido tablecido lo que sigue que sigue que Sigue asaber pero no anticipemos no se sabe porque como consecuencia de los trabajos de Pincon y Wattmann resulta tan claro tan claroque en vista de los trabajos de Fartov y Belcher inacabados inacabados no se sabe por qué de Testu y Conard inacabados inacabados resulta que el hombre contrariamente a la opinión contraria que el hombre en Bresse de Testu y Conard que el hombre en fin en una palabra que el hombre en una palabra en fin a pesar de los progresos de la alimentación y de eliminación de los residuos está a punto de adelgazar y al mismo tiempo paralelamente no se sabe por qué a pesar del impulso de la cultura física de la práctica de los deportes tales tales tales como el tenis el fútbol las carreras y a pie y en bicicleta la natación la equitación la aviación la conación el tenis el remo el patinaje y sobre hielo y sobre asfalto el tenis la aviación los deportes los deportes de invierno de verano de otoño el tenis sobre hierba sobre abeto sobre tierra firme la aviación el tenis el hockey sobre tierra sobre mar y en los aires la penicilina y sucedáneos en una palabra vuelvo al mismo tiempo paralelamente a reducir no se sabe por qué a pesar el tenis vuelvo la aviación el golf tanto a nueve como a dieciocho hoyos el tenis sobre hielo en una palabra no se sabe por qué en Seine Seie-et-Oise Seine-et-Marne Marne-et-Qise a saber al mismo tiempo paralelamente no se sabe por qué de adelgazar encoger vuesvo Qise Marne en una palabra la pérdida seca por barba desde la muerte de Voltaire siendo del orden de dos dedos cien gramos por barba aproximadamente por término medio poco más o menos cifras redondas buen peso desvestido en Normandía no se sabe por qué en una palabra en fin poco importan los hechos está ahí y considerando por otra parte lo que todavía es más grave que surge lo que todavía es más grave a la luz la luz de las experiencias actuales de Steinweg y Peterman surge lo que todavía es más gran que surge lo que todavía es más grave a la luz de la luz de las experiencias abandonadas de Steinweg y Peterman que en el campo en la montaña y a orilla del mar y de los cursos de agua y de fuego el aire es el mismo y la tierra a saber el aire y la tierra por los grandes fríos el aire y la tierra hechos para las piedras por los grandes fríos ay en la séptima de su era el éter la tierra el mar para las piedras por los grandes fondos los grandes fríos sobre mar sobre tierra y en los aires poco – querido vuelvo no se sabe por qué a pesar del tenis los hechos están ahí no se sabe por qué vuelvo al siguiente en una palabra en fin ay al siguiente por las piedras que puede dudar vuelvo pero no anticipemos vuelvo la cabeza la cabeza en Normandía a pesar del tenis los trabajos abandonados inacabados más grave las piedras en una palabra vuelvo ay ay abandonados inacabados la cabeza la cabeza en Normandía a pesar del tenis la cabeza ay las piedras Conard Conard… ¡ Tenis!… ¡ Las piedras!!!… ¡Tan tranquilas!… ¡Conard!… ¡Inacabados!…”.

Una vez dichas estas palabras Lucky cae. Los amigos piensan que está muerto, opinión desmentida por Pozzo, quien lo conoce mejor. Después de esto, se despide, no sin antes buscar la pipa que no terminaba de hallarla en sus bolsillos. Los tres personajes siguen despidiéndose sin que ninguno se retire en verdad. Luego de levantar y obligar a Lucky a cargar con la silla, Pozzo se retira dando gritos de arre a quien trata como su caballo. Estragón y Vladimiro se dan cuenta de que les ayudaron a pasar el tiempo, tiempo que igual transcurriría si no se hubieran aparecido, aunque más lento; se preguntan, a continuación, qué esperaban,  y recuerdan…están esperando a Godot.

Cuando se encuentran totalmente solos, escuchan una voz, que resulta ser la de un muchacho que sale a su encuentro. Este les informa que tiene para ellos, un mensaje de Godot, mensaje que no se los dio anteriormente por miedo de los gritos, de los dos señores que estaban con ellos y del látigo. Finalmente les da el mensaje: “el señor Godot no vendrá hoy sino mañana”. Ambos le preguntan si es la primera vez que llega y les da el mensaje; él  responde afirmativamente. Preguntan si el señor Godot es bueno con él, el muchacho dice que sí, que le da de comer bien, que no le pega, y sin embargo se siente miserable. Estragón dice que se siente  igual.

El muchacho se retira, recibiendo el encargo de Vladimiro que le informe a Godot que los vio y muy bien. Después de que se marcha, Vladimiro se acerca a Estragón y le pregunta qué hará con sus zapatos. Este responde que los dejará sobre el césped esperando que llegue alguien a quien le queden y se los lleve como suyos. Vladimiro le replica que no podrá andar descalzo, a lo que el amigo no se inmuta y afirma que si Jesús lo hizo, él también podrá. Deciden marcharse, sin irse finalmente.

Al día siguiente, en el mismo lugar, Vladimiro al ver a Estragón, se percata de que su compañero había recibido una golpiza.  Este se encuentra resentido con él por dejarlo solo. Los dos discuten durante un momento. Luego, preso de  culpa, Vladimiro pide a Estragón que le diga, aunque sea de mentira, que se alegra de verlo. Su amigo lo hace y este le dice que a él también le alegra verlo de nuevo. Ahora que ambos están contentos, ¿qué les queda? Pues…esperar a Godot.

No teniendo en qué entretenerse mientras esperan, Vladimiro le hace hincapié a su amigo en el árbol, el cual la noche anterior lucía seco y ahora estaba lleno de hojas.  Estragón dice no recordar eso, añadiendo que era imposible que la primavera haga eso, de la noche a la mañana -¿Que qué hicimos anoche? . Vladimiro le dice a su amigo que tratara de recordarlo. – Estaríamos charlando.-  ¿Sobre qué?-  Oh!…, de todo un poco; nos iríamos por los cerros de Ubeda. (Con seguridad.) Ya está, ya me acuerdo: anoche estuvimos charlando a tontas y a locas. Hace medio siglo que nos ocurre lo mismo. Finalmente hablan de Pozzo y Lucky para luego alimentarse con nabos y rábanos.

Vladimiro sugiere caminar. Estragón contesta de mala gana que está cansado. El otro le pregunta si prefiere estar ahí, plantado, sin hacer nada. Estragón responde afirmativamente. Luego de un rato,  Estragón sugiere moverse. Vladimiro responde que no pueden, pues ambos esperan a Godot.

-Hemos venido demasiado temprano, y  después será de noche y después, otra vez el día. ¿Qué hacemos, qué hacemos? – se lamenta Estragón.

Sigue pasando el tiempo, piensan que quizás se equivocaron de lugar, pues primero el árbol estaba seco y ahora, verde; pero, al encontrar el sombrero de Lucky, recuperan la esperanza de estar en el sitio indicado. Entonces, Vladimiro le sugiere a su amigo algo: jugar a Pozzo y Lucky. Vladimiro será Lucky y el otro, Pozzo. En seguida,  empiezan una representación bizarra de lo que vieron ayer.

Interrumpen su representación, pensando que llegaba Godot por un ruido que oyeron. Lamentablemente, otra vez se equivocan. Entonces, continúan insultándose como lo hicieron los extraños visitantes de la noche anterior, para luego abrazarse. Ya calmados piensan en qué hacer, teniendo ambos una sola respuesta…esperar a Godot.

Vladimiro sugiere hacer gimnasia para entrar en calor. –Para tranquilizarnos –añade Estragón entusiasmado. Empiezan con los ejercicios, pero ante el dolor en la pierna de Estragón, suspenden la actividad. De pronto, aparecen  Lucky y Pozzo, quien esta vez se encuentra ciego.  Creen que es Godot, pero se dan cuenta de que son los visitantes del día anterior.

Escuchan los lamentos de Pozzo, quien se encuentra y siente desprotegido, puesto que Lucky duerme plácidamente sin importarle su amo ciego. Vladimiro sugiere ayudarlo, pues siente que ha perdido la esperanza: “No perdamos el tiempo en discusiones inútiles. Hagamos algo, ahora que se presenta la ocasión. No siempre nos necesitan. La verdad es que no se nos necesita. Otros lo harían igual que nosotros, si no mejor. La llamada que acabamos de escuchar va dirigida a toda la Humanidad. Pero en este lugar, en este momento, nosotros somos la Humanidad, queramos o no. Aprovechemos la ocasión antes que sea tarde. Representemos dignamente por una vez la escoria. ¿Qué te parece?

Tenemos la suerte de saberlo. Sí; en medio de esta inmensa confusión, una sola cosa está  clara: esperamos que venga Godot”. Luego de escucharlo, su compañero solo asiente: “Es verdad”.

“Todos nacemos locos. Algunos siguen siéndolo”, reflexiona Vladimiro, mientras Pozzo sigue pidiendo apoyo. Al encontrar una negativa, ofrece dinero a cambio de la ayuda de ambos, pero los amigos siguen hablando sobre su labor, y si serán capaces de seguir esperando. Vladimiro señala que se  aburren  como ostras, qué duda cabe. Añade: “Bueno. Se nos presenta una diversión, y ¿qué hacemos? La dejamos que se pudra. Venga; manos a la obra. (Avanza hacia Pozzo y se detiene.) Dentro de un momento todo habrá pasado. Estamos otra vez solos en medio de las soledades”.

Vladimiro intenta ayudar a Pozzo y al ofrecerle su mano para levantarlo, cae al suelo, sin poder levantarse también. Desesperado, clama por la ayuda de Estragón, prometiéndole que si lo hace, podrán marcharse de una vez. Entusiasmado, este cree en la palabra de su amigo y le ayuda a levantarse, dejando en el suelo a Pozzo.

A pesar de intentar levantarlo no logra ayudar a Estragón, quien queda pasmado al ver el cuerpo de Pozzo inerte. Preocupados ambos de que esté muerto, a causa de la falta de ayuda, deciden llamarlo  fuerte por su nombre, sin obtener mayor  respuesta; entonces,  intentan con otros nombres, pero logran iguales resultados. Finalmente, deciden ayudarlo, lo levantan al verlo consciente, pero al estar de pie, Pozzo cae nuevamente. Esta vez lo cogen y ponen sobre sus hombros. Pozzo, al estar ciego, no los reconoce y pregunta si son sus amigos o unos bandoleros. Reflexionan sobre el tema y Vladimiro concluye que no lo hubieran ayudado de no ser sus amigos.

Pasan las horas y ven al sol caer. Pozzo les dice que para él es igual, pues los ciegos no tienen noción del tiempo. Para que no se aburran les enseña a tener control sobre Lucky, quien durante todo ese lapso siguió durmiendo. Al ver ambos que no se levantaba, lo golpean con autorización de Pozzo, quien les informa no recordarlos del día anterior, aunque esto no lo preocupaba, pues estaba seguro de que al día siguiente, tampoco recordaría que conversó con ellos; dicho esto, se marcha.

De pronto, aparece en escena nuevamente el muchacho, quien llama a Vladimiro y le dice que tiene un mensaje del señor Godot: “esta noche no vendrá, pero sí al día siguiente”. Una vez recibido el mensaje, Vladimiro le pregunta si era la primera vez que lo veía a él, a lo que el muchacho responde que sí, que nunca antes lo había visto. Entonces le pide que le diga al señor Godot que los había visto.

Una vez solos, los amigos deciden retirarse sin saber ambos adónde. No podían irse muy lejos, pues al día siguiente debían regresar para esperar a Godot. Estragón sugiere separarse, pues quizás les iría mejor. -Mañana nos ahorcaremos del árbol.  A no ser que venga Godot –añadió Vladimiro-. ¿Y si viene?- Estaremos salvados-. -Entonces, ¿nos vamos?-. -Súbete los pantalones –dijo Vladimiro. -Es verdad- . Entonces ¿nos vamos? – Vámonos -dijo Estragón.

Anécdota.-

En inglés “Godot” puede sonar a algo parecido a “Diosote” en castellano.

Opinión.-

“Esperando a Godot” es una de las obras capitales no solo del teatro, sino también de la filosofía. El enfoque filosófico con que el autor matiza esta excelente obra es sorprendente. Definitivamente el meollo en sus páginas es el de la existencia, es decir se trata de una obra existencialista. Encontrar personajes de caracteres tan distintos que representan un rol muy definido, no hace sino ayudarnos a comparar el vaivén de la sociedad de nuestros días; pues en boca de ellos y en sus acciones, encontramos  sentimientos y elementos de abandono, escepticismo, alienación, esperanza, absurdo, desesperanza, fe, burla y suicidio.

Esta obra, aunque de escritura sencilla es de complejo entendimiento; puesto que como buen surrealista, Samuel Beckett apela al collage de ideas, esa especie de automatismo joyciano que no hace escribir  los pensamientos con un ritmo dramático y semántico sino  como lo dicta el inconsciente, lo que  hace más atrayente su lectura.

Biografía del autor.-

Samuel Barclay Beckett  nació en Dublín, el 13 de abril de 1906  y murió en  París, el 22 de diciembre de 1989. Fue un novelista, dramaturgo, crítico y poeta irlandés,  de los más importantes representantes del experimentalismo literario del siglo XX, dentro del modernismo anglosajón. Fue igualmente figura clave del llamado teatro del absurdo. Escribió sus libros en inglés y francés, y fue asistente y discípulo del novelista James Joyce. Su obra más conocida es el drama Esperando a Godot.

La obra de Beckett es fundamentalmente sombría y tendente al minimalismo y, de acuerdo con ciertas interpretaciones, profundamente pesimista, acerca de la condición humana. En consonancia con esto, con el tiempo sus libros se hicieron progresivamente más crípticos y breves. El pesimismo de Beckett viene, sin embargo, atemperado por un particular sentido del humor, entre negro y sórdido.

Samuel Beckett fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1969 «por su escritura, que, renovando las formas de la novela y el drama, adquiere su grandeza a partir de la indigencia moral del hombre moderno».[] En 1961 había recibido, asimismo, el “Premio Formentor” otorgado por el Congreso Internacional de Editores, junto con Jorge Luis Borges. Dentro de su obras más representativas tenemos Eleutheria, Final de partida, Los días felices, La última cinta, El innombrable, Como es, etc.

George Eliot

Posted under Biografía by admin on Lunes 2 julio 2012 at 10:30 am

(1819-1880)

Si Jane Austen fue la primera en aprovechar el potencial del la novela realista, George Eliot ganó respetabilidad por la novela como una seria forma del arte y como el novelista que quiere ser más que un animador. Ella llenó su trabajo con los regalos intelectuales de un pensador y transformó la ficción en una seria crítica de la vida, así como en un instrumento para investigar la vida y la psicología. Mientras la mayoría de las novelas escritas por mujeres del período victoriano podían ser catalogadas, como ella misma declarara, como «novelas tontas para damas novelistas», George Eliot ganó respeto para su sexo por su capacidad de penetración artística e intelectual. Después de George Eliot, las mujeres ya no necesitaron esconderse detrás de un seudónimo masculino para ser tomadas con seriedad.
George Eliot nació bajo el nombre de Mary Ann Evans en Warwickshire, Inglaterra. De niña, fue una estudiante seria y aplicada que leía ampliamente. Mientras asistía a la escuela, fue influenciada por el carismático clérigo evangélico John Edmund Jones. Para una muchacha tan precoz y profunda como Mary Ann, la dramática predicación y el mansaje de la salvación personal a través de la fe y el auto sacrificio de Jones, tocaron una cuerda.

En 1841, se mudó con su padre retirado a Coventry, y su familia, preocupada por su celo religioso, la animó a relacionarse con los progresistas pensadores locales Charles y Carlone Bray, con la esperanza de que Mary Ann moderara su casi fanática vena religiosa.

Pero en su lugar, el racionalismo filosófico al que estuvo expuesta causó no sólo que renunciara a su devoción evangélica, sino que perdiera por completo su fe religiosa. En una confrontación con su familia que se convirtió en un paradigma de escena en varias de sus novelas – conflictos entre la independencia y el deber, el individuo y la comunidad- Mary Ann se rehusó de plano a seguir asistiendo a la iglesia. Eventualmente se comprometió a asistir a la iglesia, pero se rehusó a renunciar a su convicción de que la moral personal, y no aquella regida por una comunidad, debe prevalecer. Durante sus años finales en casa ella dirigió la casa de su padre, leyó extensamente, y tradujo «La Vida de Jesús» de Spinoza y Strauss.

La casa de cristal

Posted under Novela by admin on Miércoles 6 junio 2012 at 10:53 am

Charles Stross

(2007)

Un premio Hugo y dos Locus dan lustre a la carrera de Charles Stross, situado en el grupo de cabeza de la vertiente más dura de la ciencia ficción, aquella que bebe de William Gibson y demás aladices del ciberpunk. Toda una declaración de principios, pues, la elección de una de sus obras (La Casa de Cristal, que podría entenderse a modo de continuación de la precedente Acelerando) para abrir el fuego de la colección Sci Fi de Vía Magna, destinada sin duda a hacer las delicias de los amantes del género.

Corre el siglo XXVII, una era en la que la tecnología alienígena de las puertas de teletransporte han permitido a la raza humana colonizar los confines de la galaxia. El poshumano Robin despierta en la clínica tras una operación que ha servido para amputarle parte de la memoria. Pronto, no obstante, se ve asaltado por dos seguridades: que su pasado tuvo mucho que ver con el arte de la guerra (tal y como se entiende en el futuro, con virus informáticos capaces de anular personalidades) y que alguien tiene interés en asesinarlo.

Canción de hielo y fuego: Choque de Reyes

Posted under Novela by admin on Miércoles 6 junio 2012 at 10:49 am

Juego de tronos

(1998)

Segunda parte de la saga épica de George R. R. Martin, iniciada con la famosa «Juego de tronos». En los Siete Reinos, la guerra ya se inició, y va tomando aliento. Cada reino clama su derecho a ocupar el trono de hierro, los hijos de los reyes anteriores toman la posta.

En Desembarco del Rey tenemos al muy odiado Joffrey Baratheon, hijo bastardo de la reina Cersey Lannister y su hermano gemelo Jaime, el Matarreyes. En Invernalia está Robb, primogénito del asesinado Eddard Stark, dispuesto a tomar el trono de Hierro y vengar a su padre; asimismo están Renly y Stannis Baratheon, hermanos del difunto rey Robert, quienes claman que, al ser Joffrey un bastardo, les toca el derecho de regir los Siete Reinos. Pero también está asomándose Daenerys Targaryen, la última de la raza de dragones quien, tras perder a su esposo y a su hijo recién nacido, logra eclosionar tres huevos de dragón y revivir de este modo a las míticas criaturas que llevaban extintas por siglos.

Los bandos han sido tomados, pero el juego no es sencillo. La complejidad mental y la habilidad de Martin de enlazar historias mantienen al lector en un hilo, pues el genial escritor no se contenta sólo con contar los detalles y emociones de una guerra, sino en sumergirse en los dramas personales, íntimos, que se viven en ella. Esta es una historia llena de confabulaciones, giros de tuerca y personajes muy bien logrados; vale decir que el autor pinta muy bien los grises de cada personaje, y es extraño que casi sin excepción, en todos ellos, podamos encontrar un rasgo de oscuridad, de deformidad (física, mental, moral), de que algo no es del todo correcto. Sin embargo, ello sólo significa una mayor humanización, un acercamiento a nuestra propia oscuridad, a nuestros miedos, el deshonor, la ambición, pero también la brillantez y el valor.

El collar del tigre

Posted under Novela by admin on Lunes 28 mayo 2012 at 8:53 am

Cristóbal Jodorowsky

(2007)

En un bosque hay un tigre feroz con un collar de diamantes. ¿Quién se lo puede quitar? Esta cuestión, aparentemente paradójica e irresoluble desde la mente racional, es planteada por Cristóbal Jodorowsky en su primer libro: El Collar del Tigre. Psicochamanismo y Vida, en el que nos invita a acompañarlo en fantástico viaje a través de la psicobiografía. El hijo del controvertido y polifacético transgresor Alejandro Jodorowsky, Cristóbal se autodefine nada menos que como psicochamán, psicomago, masajista iniciático, poeta, pintor y creador teatral.

Jodorowsky comienza su relato, teñido de elementos novelescos, con un repaso a lo que el llama su psicogenealogía. Mediante este término, el autor pretende transmitir la idea de que somos portadores de los conflictos que nuestros antepasados no solucionaron, los cuales nos impiden realizarnos, amar, relacionarnos y ser felices. Según Jodorowsky, es un condicionamiento que puede tratarse con psicomagia, que viene a ser una terapia basada en la realización de actos metafóricos, simbólicos, con los que se deshace el trauma psicológico. La eficacia de esta terapia proviene de la incapacidad del cerebro para distinguir entre objetos reales y nuestra representación interna de ellos. Cristóbal, ligado desde su más tierna infancia a esta especial y surrealista forma de entender el mundo, creció entre chamanes y espiritistas, siguiendo los pasos de su padre, con quien ha trabajado durante más de veinte años como asistente, aplicando sus artes de psicomagia.

En este libro, tras un paseo exhaustivo por la psicología familiar, particularmente insólita, el autor da paso a la explicación de diversas anécdotas extraídas de su relación con pacientes. Una singular atmósfera cargada de elementos esotéricos impregna toda esta obra, que intenta desvelar las claves del arte de deshacer conflictos a través de diferentes conceptos freudianos como la catarsis y la proyección, y de las artes más tribales y primitivas del chamanismo, como el vudú. Actualmente el autor imparte talleres y seminarios sobre psicochamanismo por todo el mundo.

Nadie me mata

Posted under Novela by admin on Lunes 28 mayo 2012 at 8:45 am

Javier Azpeitia pone la narración al servicio de una idea: que el cuerpo es nuestra lucha, y como contrapartida, nuestra única identidad; y de un concepto subsidiario: lo mucho que se aprende del comportamiento humano si vemos el mundo desde sus diferentes ángulos.

El protagonista de esta historia despierta amnésico, en un cuerpo que no es el suyo. Cada vez que vuelve a dormirse, su alma cambia personalidad, y se ve obligado a ser un perista, una actriz bellísima, una niña solitaria, un policía mafioso… En el barrio de la Latina en Madrid intenta averiguar su identidad, procurando ver una película en la que se hallan las claves de lo que le ocurre. Una y otra vez asistirá a un crimen del que se conoce todos los datos, excepto quien es la víctima.

Nadie me mata arranca con el peor de los sueños: el no saber a quién pertenece el soma que habitamos y la incapacidad de comunicárselo al entorno. El personaje está extraviado en identidades ajenas, y la novela recupera la auténtica esencia al colocar al lector en idiosincrasias distintas. Mediante la ubicuidad del protagonista sin nombre, asistimos a un asesinato, viendo la escena una y otra vez desde todos los prismas posibles, en el que cada actor sigue el plan preconcebido por un demiurgo: Delfine Le Romeur, la realizadora de Metempsicosis, película que varía según quién la visiona.

Todos los personajes albergan debilidades que los exceden, como si la reencarnación sucesiva del protagonista pudiese liberarlos de los resortes de su culpa: la obsesión, la droga, la sociedad… Tras cada trasmigración se produce una tarea progresiva de desprendimiento de la identidad y una inmersión en los abismos de la conducta, sin moralina de ningún tipo.

El mecanismo narrativo de esta obra es de primer orden, sin fisuras ni trampas, y el formato contenedor no podría ser otro que el de un thriller, en tanto que los mundos paralelos solo pueden contarse desde la desengrasante perspectiva del suspense.

Nosotras que contamos

Posted under Ensayo by admin on Miércoles 16 mayo 2012 at 10:09 am

Inés García-Albi

(2007)

Esta es una pequeña historia de las mujeres periodistas desde la primera que tuvo reconocimiento oficial de redactora, Carmen de Burgos, en 1901, hasta nuestros días. En este libro, su autora Inés García-Albi deja constancia de que aún hoy en día, la mayoría de las mujeres viven relegadas a las secciones informativas que los hombres consideran menos relevantes.

El libro se inaugura con la historia de Carmen de Burgos, la primera mujer en ser admitida en una redacción de un periódico en España. Fue en El Universal, en 1901. Hasta entonces, en las páginas de los rotativos podían leerse artículos escritos por mujeres, pero todos procedían de escritoras o intelectuales, y todos se referían a temas de la mujer, como se les conocían. Carmen Burgos aprovechó esa brecha que las mujeres abrieran y se convirtió en la primera redactora en medio de una plantilla de hombres.

Otras referencias importantes de este libro incluyen a Pilar Navión, Pura Ramos y Mary G. santa Eulalia. La historia continúa con alusiones a otras mujeres importantes en el periodismo español: Julia Navarro, Nativel Preciado, Mercedes Jansa, Rosa Villacastín, entre muchas otras. Entre ellas, Margarita Rivière firma el texto de introducción del libro, y en él, denuncia el poder masculino imperante en el mundo del periodismo español.

El collar del tigre

Posted under Novela by admin on Miércoles 16 mayo 2012 at 10:05 am

Cristóbal Jodorowsky

(2007)

En un bosque hay un tigre feroz con un collar de diamantes. ¿Quién se lo puede quitar? Esta cuestión, aparentemente paradójica e irresoluble desde la mente racional, es planteada por Cristóbal Jodorowsky en su primer libro: El Collar del Tigre. Psicochamanismo y Vida, en el que nos invita a acompañarlo en fantástico viaje a través de la psicobiografía. El hijo del controvertido y polifacético transgresor Alejandro Jodorowsky, Cristóbal se autodefine nada menos que como psicochamán, psicomago, masajista iniciático, poeta, pintor y creador teatral.

Jodorowsky comienza su relato, teñido de elementos novelescos, con un repaso a lo que el llama su psicogenealogía. Mediante este término, el autor pretende transmitir la idea de que somos portadores de los conflictos que nuestros antepasados no solucionaron, los cuales nos impiden realizarnos, amar, relacionarnos y ser felices. Según Jodorowsky, es un condicionamiento que puede tratarse con psicomagia, que viene a ser una terapia basada en la realización de actos metafóricos, simbólicos, con los que se deshace el trauma psicológico. La eficacia de esta terapia proviene de la incapacidad del cerebro para distinguir entre objetos reales y nuestra representación interna de ellos. Cristóbal, ligado desde su más tierna infancia a esta especial y surrealista forma de entender el mundo, creció entre chamanes y espiritistas, siguiendo los pasos de su padre, con quien ha trabajado durante más de veinte años como asistente, aplicando sus artes de psicomagia.

En este libro, tras un paseo exhaustivo por la psicología familiar, particularmente insólita, el autor da paso a la explicación de diversas anécdotas extraídas de su relación con pacientes. Una singular atmósfera cargada de elementos esotéricos impregna toda esta obra, que intenta desvelar las claves del arte de deshacer conflictos a través de diferentes conceptos freudianos como la catarsis y la proyección, y de las artes más tribales y primitivas del chamanismo, como el vudú. Actualmente el autor imparte talleres y seminarios sobre psicochamanismo por todo el mundo.

El niño pan

Posted under Novela by admin on Miércoles 2 mayo 2012 at 11:46 am

Agustín Gómez Arcos

(2006)

El caso del escritor español en lengua francesa Agustín Gómez Arcos es uno de esos paradigmas literarios (y humanos) solo comprensibles a la luz de la tragedia que supuso la Guerra Civil española. Sobre todo de la posguerra. Porque Gómez Arcos comenzó siendo autor teatral. Dramaturgo sistemáticamente censurado, dado que su teatro no escatimaba esperpento y lacerante ironía para con el régimen franquista, se vio obligado a marcharse a Francia en 1966. El Niño Pan es una de las tantas novelas que escribió en francés. Una novela escrita en francés que es española, ya que no se entendería su tejido argumental y mucho menos su pozo de infinita tristeza en tanto que radiografía de la injusticia y el hambre. El escritor almirense fue un exiliado en toda regla. De los que cuando se va de su país tienen que trabajar de camareros, pues de eso trabajó en el mismo café teatro donde estrenaron algunas de sus piezas.

La paradoja de El Niño Pan es que, siendo una novela sobre la inmediata posguerra española, se tiene que leer traducida del francés. Contándonos una historia tan marga resulta, sin embargo (otra paradoja) una reconfortante lectura. No es poco mérito extraer gratificaciones estéticas de asuntos tan difíciles. La retahíla de injusticias y afrentas es infinita. Pero está descrita con una sorprendente delicadeza. Delicadeza de la escritura u en el trazo psicológico. Un soplo de elegía escrita por el espíritu de Miguel Hernández. Hay dos temas recurrentes en este libro, el hambre y la tristeza.

La mano izquierda de Dios

Posted under Novela by admin on Jueves 26 abril 2012 at 8:16 am

(2010)

Paul Hoffman

Paul Hoffman es autor de dos novelas, The Wisdom of Crocodiles (2000), que predijo el colapso del sistema financiero, y The Golden Age of Censorship (2007). Con La mano izquierda de Dios inicia una trilogía fantástica que se ha vendido en más de veinte países.
El Santuario de los Redentores es un lugar enorme y desolado, un lugar sin alegría ni esperanza. La mayoría de los muchachos que lo habitan entraron en él siendo sólo unos niños y han crecido sometidos al régimen brutal de los redentores que utilizan su violencia y su crueldad para obligarles a servir a la única fe verdadera.

En uno de los pasillos que se abren en medio de los desolados vericuetos del santuario, hay un niño. Debe tener unos catorce o quince años. Hace mucho tiempo que olvidó cuál era su verdadero nombre. Ahora todo el mundo le llama Thomas Cale. Está tan acostumbrado a la crueldad que parece inmune a ella. Sin embargo, muy pronto abrirá la puerta equivocada en el momento equivocado y será testigo de un acto tremendo que le obligará a abandonar el santuario o morir.
Cale descubrirá que los redentores desean capturarle a cualquier precio… no por el secreto que ha descubierto sino por uno mucho más aterrador que posee sin saberlo

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